Dependencia de Sustancias Químicas
La mañana de hoy tuve la oportunidad de participar en un encuentro en la escuela de nuestros hijos con miembros de FCD (Freedom from Chemical Dependency – Libertad de la Dependencia de Químicos) que visitan cada año y trabajan directamente con los muchachos. Durante este encuentro, muy breve lamentablemente, afinqué ciertos conceptos que tenía bastante claros y aprendí otros tantos que no conocía. Quiero compartirlos con ustedes porque entiendo que, si tienen hijos adolescentes, les debe importar.
1.- El primer concepto que queda clarísimo es que la dependencia de sustancias químicas debe verse como un problema de SALUD y no como un problema meramente moral o ético. El alcoholismo, tabaquismo o drogadicción deben verse como enfermedades…no como situaciones vergonzosas socialmente u bajo cualquier otro cristal que se le mire.
2.- El alcohol, tabaco (cigarrillos) y marihuana se conocen como DROGAS de iniciación. SON sustancias químicas que invaden nuestro organismo y afectan nuestro comportamiento y nuestras reacciones, a la vez que van creando dependencia. Muchos tenemos la idea de que alcohol y tabaco no entran dentro del espectro de las sustancias que nos deben causar la misma reacción negativa que nos causan otras drogas. De hecho, nos comentaron que en general es lo común: no los consideramos drogas. Y, por aún, dentro del alcohol, nuestra juventud no está catalogando la cerveza y el vino como tal. A la pregunta ‘Tú tomas?’ es común escuchar respuestas como ‘No, no tomo alcohol. A veces un par de cervezas o copas de vino’.
3.- La dependencia de sustancias químicas ES UNA ENFERMEDAD (tómese en cuenta que se incluye alcohol, tabaco y marihuana, además de otras drogas más fuertes como heroína, LCD, entre otras):
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- Primaria (no es consecuencia de otra enfermedad)
- Progresiva
- Crónica (se desarrolla a través del tiempo)
- Incurable
- Potencialmente Mortal
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4.- Los síntomas del uso y/o abuso de sustancias químicas en adolescentes son casi los mismos que los de la adolescencia misma. Entre otros: aislamiento, cambios de conducta, cambios de amistades, cambios en los hábitos de estudio y las calificaciones, etc. Como regla general, si los padres sospechan que su hijo/a está usando sustancias, probablemente lo esté (aunqeu estemos hablando ‘solamente’ de alcohol).
5.- Como padres debemos tener especial cuidado con las llamadas ‘Conductas de Facilitación’. Estas no son más que actitudes y comportamientos que como padres tenemos, fruto de nuestro amor y, a nuestro entender, manifestaciones de amor, con las que por un lado evitamos que nuestros hijos sufran las consecuencias de sus actos, mientras por otro facilitamos su acceso a estas drogas de iniciación. Estas conductas son variadas e incluyen por ejemplo:
>> Yo prefiero enseñarle a mi hijo a beber en la casa para que luego no le llame la atención en la calle .
>> Mi hijo en la casa no bebe porque yo me aseguro que no esté a su alcance (pero no tengo la menor idea de lo que hace en la casa del amigo)
>> Siempre sé donde está mi hijo porque el chofer está instruído para que lo acompañe siempre (y con dinero suficiente para comprar alcohol para los dos).
>> Mi hijo no tiene edad de asistir a lugares adultos (discotecas y bares), pero yo le doy permiso porque TODOS sus amigos van.
>> Autoricé a mi hijo a sacar un carnet de identidad falso, porque todos sus amigos tienen uno.
>> Mi hijo hace uso responsable del dinero ( pero yo nunca le pido cuentas.)
>>> y un largo etcétera….
6.- Indiscutiblemente toda la situación requeriría de un compromiso comunitario en el que los padres de los muchachos que forman un mismo grupo se pongan de acuerdo en reglas y consecuencias de forma tal que, al menos a nivel del grupo, exista una línea consensuada de lugares y horarios permitidos. Esto no siempre es fácil de conseguir, pero es lo más deseable y a veces sólo hace falta dar el primer paso.
7.- Como regla general, la fórmula es que el uso es igual al riesgo. A más factores de riesgo, mayor será el uso. Como padres estamos llamados a tomar las medidas que sean necesarias y a tener con nuestros hijos la comunicación adecuada para disminuír ese riesgo y tratar de retardar el uso de sustancias químicas por parte de nuestros hijos hasta la edad adulta, cuando ya sus organismos tendrán el nivel de desarrollo y ellos la madurez emocional necesaria, para tomar sabias decisiones.


Excelente Ginia…