Unidad entre Fe y Vida: Coherencia
Desde hace ya varios años hemos decidido como matrimonio intentar hacer vida nuestra Fe católica. Es decir, no tener la fe como un asunto de misa dominguera, sino intentar al menos darle vida en nuestra vida a aquello que decimos creer por fe y a la riquísima doctrina que la Iglesia Católica nos deja como legado después de más de 2000 años de caminar, con todos los tropiezos y caídas que dicho caminar ha implicado. Dentro de este intento, vienen a mi mente momentos en que he tenido que hacer un alto en el camino para reflexionar sobre la coherencia de mi vida con relación a aquello en lo que digo creer y a las enseñanzas y tradición de mi Iglesia. En este sentido, han sido muchas las ocasiones en que he tenido que reencauzar el rumbo, sobre todo en decisiones o actitudes momentáneas que nacieron de la rutina, la costumbre o la presión del medio y no venían acorde con lo que dichas enseñanzas y doctrinas me dictaban. Ha sido un camino donde poco a poco (muuuy lentamente) vamos avanzando: tres pasitos para alante y dos pasitos para atrás, pero ahí vamos…siempre renovando la decisión de no desfallecer.
Benedicto XVI, en uno de sus primeros discursos (si no el primero mismo) nos habló de el relativismo. Sin pretender aquí entrar en profundidades, se refería a esas posturas que muchas veces asumimos y que son relativas y ‘a según’ soplen los vientos. Lamentablemente, nuestra fe y nuestras posturas tienden muchas veces a caer en ese relativismo en el que todo es nada y mejor no nos metemos con los demás porque eso no es asunto nuestro.
Justo hoy Benedicto nos insiste en tener una mayor unidad entre fe y vida ‘como un elemento fundamental de la misión de los laicos en el mundo y en la Iglesia’, y muy especialmente en la política. Se puede leer el artículo publicado en Catholic.net en este enlace o en Zenit.org en este enlace.
Muchas veces he sentido que tal vez me convierto en una persona moralista o meramente religiosa, adoptando posturas divorciadas de la realidad que me rodea como si quisiese tapar el sol con un dedo. Muchas veces me he auto-denominado ‘cuadrada’ en posiciones absolutistas que distan mucho de aceptar los comportamientos y normas que priman en el medio en que nos desenvolvemos. Y no merece la pena entrar en detalles. En el ambiente que se desenvuelve cada uno de nosotros hay comportamientos totalmente amorales y a veces aberrantes que nos dejan la boca abierta…pero de allí no escapa el más mínimo sonido.
Soy fiel abanderada de la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, pero confieso que muchísimas veces me doy cuenta de qeu me dejé llevar de mi entorno sin meditar en mis actitudes y comportamientos y cómo están estos divorciados de mis creencias, convicciones y pleno convencimiento. Esto tambien forma parte de mi crecimiento. Ojalá llegue un momento en el que me atreva a acercarme a las instancias que fuere necesario para desnudar las incoherencias que cada día nos arropan, las doble caras y las doble morales…incluyendo las propias. Ojalá que ese día yo tambien pueda presentarme ante mi Dios y mostrarle un único rostro. Ojalá que no esté sola. Ojalá muchos otros abanderen la coherencia como estilo y ley de vida. Ojalá los católicos nos demos a conocer por nuestra coherencia y por nuestro compromiso sincero y ante Dios de mantener unida nuestra fe y nuestra vida. Tal como afirma Benedicto hoy : “Cada ambiente, circunstancia, y actividad en el que se espera que pueda resplandecer la unidad entre la fe y la vida está confiado a la responsabilidad de los fieles laicos, movidos por el deseo de comunicar el don del encuentro con Cristo y la certeza de la dignidad de la persona humana”.
Ojalá poder contarme entre estos fieles laicos que día a día renuevan su compromiso de vivir en coherencia, mientras se desenvuelven en sus quehaceres habituales, familiares, profesionales, sociales o políticos, siempre manteniendo la ineludible unidad entre la fe y la vida. Y a tí, te gustaría formar parte de ese grupo?





