Cumplo mi rol? Me someto?
He recibido varios comentarios directamente en mi email sobre el artículo que publicara hace unas semanas y que fuera también reproducido por Catholic.net titulado: Quién limpia el inodoro?. En la casi totalidad de los casos, han escrito mujeres a quienes tal vez mis palabras han confundido y me gustaría utilizar esta misma vía para tratar de aclarar algunos puntos sobre lo que es mi posición al respecto de este tema.
Básicamente la duda ha rondado en torno a dos puntos: la igualdad de derechos y deberes de hombre y mujer en el matrimonio y el punto de que el hombre sea cabeza del hogar.
A ver si no les confundo más…
Antes que nada, entiendo su posición y ciertamente, a las mujeres de hoy día nos cuesta mucho comprender algunas cosas, como la ‘sumisión’ y la ‘sujeción’ al hombre. Pero no es tan complicado si logramos ver todo lo que nos dice San Pablo en su carta a los Efesios.
Pero bien, visto en el contexto del artículo básicamente lo que planteo es lo siguiente:
1. Tradicionalmente, los roles de hombre y mujer han estado muy bien definidos. En época de nuestros abuelos por ejemplo. No merece la pena entrar en detalle sobre cuáles eran esos roles, sino acordar que en ese entonces era muy claro lo que era esperado de uno y otro.
2. Hoy por hoy, con la entrada de la mujer al mundo laboral y con la mal llamada ‘igualdad de derechos y deberes’ (perdonen que me refiera a esto como ‘mal llamada’), se han difuminado las líneas que distinguían los deberes/derechos de hombres y mujeres y, habiéndose prácticamente borrado esas líneas, hablamos de ’igualdad’.
Digo mal llamada porque, si bien es cierto que ahora la mujer ha asumido muchísimos de los deberes que antes eran de los hombres, no es menos cierto que los hombres NO han asumido en igual medida los deberes que antes eran de las mujeres. Y ahí es donde radica el desbalance que muy frecuentemente viene a resultar en frustración y quejas, en principio de la mujer, pero eventualmente también del hombre. Simplemente porque nunca hubo una conversación, una comunicación de fondo donde se definiesen lo que serían los roles de cada uno para esta pareja en particular.
Ahora, esa frustración se da solamente si la mujer, consciente de su rol primario, entra en desbalance. En muchos casos, simplemente tenemos a una alta ejecutiva que vive en el hogar y es esposa de su esposo y madre de sus hijos…sin bien definir lo que implican esos roles, y por lo tanto sin percibir que hay necesariamente un vacío creado por la ausencia de quien los llene. En conversaciones con algunas de las personas que se animaron a contactarme, me mencionaron incluso ejemplos de familias donde la mujer ocupa cargos de importancia en empresas y asociaciones empresariales del país proyectando una imagen de éxito profesional y de que sí se puede. No digo que no se pueda, pero me sorprendería muchísimo que su día cuente con 72 horas cuando el mío sólo tiene 24. Si le pregunto a esa persona cuántas horas dedica a su labor profesional, necesariamente queda para su labor de madre y esposa una ínfima porción de su tiempo. Entonces es cuestión de matemáticas… Ahora, si ha habido una comunicación con su pareja y de alguna forma están velando porque queden cubiertos los demás roles (a mí humilde entender muchísimo más importantes y por los que realmente nos pedirán cuentas)….pues bendito sea Dios. Pero, aquí entre nosotros, sinceramente no creo que una persona pueda ser la mejor esposa, la mejor madre y la mejor ejecutiva….en algún punto de todo el proceso algo deberá caerse y, lamentablemente, existen demasiados ejemplos que indican que por lo regular la familia es la que más sufre.
Y no quisiera crear más dudas…esto no quiere decir que la mujer no puede trabajar fuera del hogar. Esto quiere decir que para TODO en la vida debe haber un balance, un equilibrio y que, es mi entender, que nuestro rol principal es el adjudicado por Dios. Un rol ineludible y que es imposible pretender que lo asuman los hombres: ellos NO pueden ser esposas y ellos NO pueden ser madres.
Pero volvamos al texto de San Pablo…al tema de la sujeción y de la sumisión. A las mujeres nos ‘rechina’ un poco porque tendemos a leer solo una parte, la primera. Pero si leemos el texto completo nos daremos cuenta que es muchísimo más lo que se le pide al hombre.
Dice así (tomado de la Biblia Latinoamericana):
Efesios 5, 22 y ss
“Que las esposas se sometan a sus maridos como al Señor. En efecto, el marido es cabeza de su esposa, como Cristo es cabeza de la Iglesia, cuerpo suyo, del cual es asimismo Salvador. Y así como la Iglesia se somete a Cristo, así también la esposa debe someterse en todo a su marido.
Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó a su Iglesia y se entregó a sí mismo por ella. Y la bañó y santificó en la Palabra, mediante el bautismo de agua. Porque , si bien es cierto, deseaba una Iglesia espléndida, sin mancha ni arruga ni nada parecido, sino santa e inmaculada, él mismo debía prepararla y presentársela. Del mismo modo los maridos deben amar a sus esposas como aman a sus propios cuerpos. El que ama a su esposa se ama a sí mismo. ”
….y así sigue Pablo explicándonos por dónde anda la cosa. De modo que, a nosotras nos pide que nos sometamos. Si buscamos la definición de esta palabra, significa: SUJETAR, CONQUISTAR.
Nos pide que nos sujetemos a nuestros maridos, que les conquistemos. Y a ellos? A ellos les pide que nos amen tanto que sean capaces de dar la vida por nosotros! A mí particularmente me parece que se nos pide menos.
Y no lo veo como cuestión de machismo o feminismo. Simplemente somos diferentes hasta por diseño…la mujer, por más que quiera asumir los deberes del hombre para reclamar los derechos del hombre….SIEMPRE será quien puede dar vida a los hijos, siempre será quien físicamente tendrá menos fuerza, sin embargo siempre será la que emocionalmente sea capaz de sostener la familia siendo su eje emocional…diría que ‘su corazón’ (siempre que se decida y acepte SER MUJER). Nuestra forma de ser y nuestros sentimientos, la forma en que somos capaces de manifestarlos regularmente con más facilidad que el hombre, nos permite desarrollar y llevar a cabo la tarea de crianza de los hijos de una forma, mientras los hombres, tan prácticos en todo, les enseñan otras cosas tambien necesarias. Es indiscutiblemente un trabajo en equipo, pero cada uno tiene un lugar y un rol que cumplir, igualmente importante, para juntos lograr los objetivos de esta unión divina que llamamos matrimonio.
Al final, sólo dos mensajes puntuales:
1.- Es importante que la pareja mantenga una comunicación fluída y constante de lo que uno y otro esperan de sí mismos y de su compañer@, en todo momento…. no asumir que el otro piensa igual que yo.
2.- Es todavía más importante tener claros, ambos, que nuestro rol de espos@ y padre/madre es, por MUCHO más importante que nuestro personaje profesional. En los primeros somos insustituíbles, en el segundo somos pasajeros. Y sólo por los primeros se nos pedirá cuentas.
Y aunque en este artículo suena que hablo específicamente a las mujeres, vale en todo lo mismo para el hombre, sobre todo aquel que se pierde a sí mismo como persona y se convierte exclusivamente en el personaje profesional del que se disfraza cada mañana. Aquel que olvida que primeramente se es esposo, luego padre…..y en última instancia profesional y proveedor del hogar.
Espero haber arrojado luz y no haber confundido más.’… a la vez que me disculpo por plantear unas posiciones a veces tajantes. Siéntanse por favor en la libertad de comentar lo que deseen al respecto de estos puntos ya que, aunque suenen ‘cerrados’ estoy abierta a recibir todas sus opiniones y a reflexionar sobre ellas.


Hola Ginia es muy cierto lo que nos dice y esta mas que claro todo, pero lo que pude entender es depronto a nivel de terminos ya que esa palabra “someter” suena muy fuerte para esta epoca en donde las mujeres hoy en dia tienen una gran participacion en la sociedad, hoy en dia tenemos otra mentalidad y esa palabra suena como a esclavitud y pienso que eso es lo que depronto no ha gustado, a pesar de todo las mujeres cumplen muchos roles. Gracias por tan interesantes temas…
Cierto Jacqueline. La palabra ‘someter’ tiene una connotación que es diferente a la definición literal de la misma de ‘sujetar’ o ‘conquistar’. Viendolo así, no tengo problemas con dejarme agarrar, abrazar, sujetar, sostener, conquistar por mi marido…para nada.
Ginia, excelente artículo y coincido en todo contigo. Qué bien lo explicas! Te admiro porque se requiere valor para publicamente expresar estas ideas que están totalmente en contra de las ideas de lo que “debe de ser” de la sociedad que nos rodea.
No niego que cuando lei el anterior artículo me chocó un poco sobre todo el título, eso de quien limpia el inodoro, me fue desagradable, sobre todo cuando en casa el inodoro y la casa en general la limpiábamos cada dia algun miembro de la familia (cada quien tenia sus obligaciones ).
Entiendo su punto de vista mucho antes de que expresara sus ideas de manera mas clara en el siguiente artículo, y lo entiendo porque una vez cuando asistia a mis clases de Biblia tuve la misma inquietud y el profesor que era mi hijo menor en esa oportunidad, me explicó exactamente lo que dice San Pablo sobre la exigencia tan grande que le hace a los hombres.
Cuando se ha vivido en una sociedad donde las mujeres de cualquier manera hemos sido maltratadas mas no amadas, es lógico que pensemos que se nos menosprecia si se nos reduce solo a la casa.
Yo equivocadamente me casé muy joven y me divorcié muy joven y quedé con 2 hijos a quienes eduqué para ser hombres mas no machos. Me hice profesional universitaria y me dediqué de una manera total a mis 2 hijos, pero como usted menciona algún “pollo se quema” El hogar ha sido confeccionado para que sean 2 los que lo dirijan, y no me fue tan bien en la parte laboral como hubiera querido, pues estuve muy clara que lo primero y mas grande eran ellos y todo lo que le pudiese aportar. Hoy en dia digo que en eso no me equivoqué y recojí excelentes frutos. Mis nueras están encantadas, jejeje.
Sé que di mi mejor esfuerzo pero que bueno hubiera sido haber tenido a un esposo tan bueno que pudiera dar la vida por mi. A un hombre así me hubiera sometido, ajustado o lo que fuere, pero no porque lo dijera San Pablo sino por amor que al fin y al cabo es lo que vale.
Gracias por tus palabras de aliento Virginia! Es que alguien tiene que hablar. Esta confusión y suplantación de roles pienso que ha hecho más daño que bien al matrimonio y a la familia en general.
Gloria, lo expresas perfectamente: cómo no estar dispuesta a someterme a aquel que me ama hasta estar dispuesto a dar la vida
por mí?
Gracias por colaborar!
Ginia, gracias por expresarte tan claramente en este delicado tema. Estoy totalmente de acuerdo con tu parecer, ya que lo he vivido en mi propia experiencia. Soy una profesional del area de las ventas, y en la edad adolescente de mis dos hijos,que hoy ya tienen 18 y 22 años respectivamente, me dedique por completo a trabajar fuera del hogar, entendiendo que era necesidad del momento, y para la gloria de Dios me enferme, ahora lo entiendo, lo que me obligo a quedarme en casa un tiempo; y ahi descubri cuanta falta le estaba haciendo a mi familia, en los ultimos años trabajo solo medio tiempo y ha sido de mi satisfacion como madre y esposa estar con ellos siempre que me necesiten o les haga falta mi orientacion y cuidado. Que Dios te bendiga, gracias de nuevo.
Ginia, excelente tema de reflexión y comparto muchos de tus comentarios.
Quiero comentar que creo que la principal confusión es porque vivimos en una sociedad obsesionada con la libertad como valor último (incluso siento que muchas veces se pone a la libertad encima de Dios). Entonces, cualquier cosa que atente contra la libertad, se ve mal.
Pero hay libertad para elegir bien y para elegir mal. Y, espero no confundir, pero si eliges algo malo pues está mal, o sea, no porque lo hayas elegido libremente lo vuelve bueno. Creo que es aquí donde much@s elegimos mal, y nos enfocamos a como burritos miopes tras la zanahoria que nunca alcanzarán (carros, casas, lujos).
Someterse, pertenecer, son palabras para las que NO nos están educando. Para quitar ruidos, yo pienso todo esto dentro del contexto del amor, entonces a mi como esposo no me cuesta pensar en someterme al amor de Dios. En matrimonios donde este amor es claro, creo que es donde a las esposas no les cuesta someterse al amor de sus esposos, que tiene su fuente en el amor de Dios.
Finalmente, otro comentario, es que una cosa rescatable de estos cambios es que la comunicación es más igualitaria, y más abierta. Vengo llegando de un retiro con mi esposa, y veíamos que, generalizando, las parejas jóvenes se aman de una forma sentimos que más plena porque los esposos toman muy en cuenta a las esposas … y nos dio algo de tristeza interpretar que algunas parejas mayores sentimos que no se terminaban de comunicar tan abiertamente.
Recibe muchas bendiciones, excelente blog!