Porqué la gente se enoja?
Iniciando una serie de comentarios sobre el Manejo del Enojo y el libro del Dr. Gary Chapman, titulado ‘La Otra Cara del Amor’, permítanme tratar de explicar la respuesta que el autor da a la pregunta que titula el primer capítulo: ‘¿Por qué la gente se enoja?
Antes que nada, sugiere el Dr. Chapman, es necesario aceptar que el enojo es una experiencia universal. El ser humano, independiente de raza, credo, sexo, cultura o ubicación geográfica, experimenta enojo de varias a muchísimas veces en la vida. Pero, ¿cuál es el origen de la capacidad del hombre de enojarse?
Para responder esta pregunta resulta pertinente primero definir a qué nos referimos con ‘enojo’. He estado buscando en el Diccionario de la Real Academia Española (www.rae.es) las definiciones de las palabras en español que corresponderían al término anglosajón ‘anger’. En ningún caso la definición de ira, enojo, enfado, furia, rabia, cólera, etc., logró abarcar el sentido y perspectiva al que deseo referirme y se refiere el autor en su libro. Más bien resulta adecuado recurrir a la traducción al español de la definición del término ‘anger’: “Fuerte pasión o emoción de desagrado, y usualmente antagonismo, excitado por un sentido de injusticia o insulto”. A esto nos referimos cuando hablamos aquí de ‘enojo’.
Es importante resaltar que:
- El enojo es un conjunto que involucra emociones, reacciones físicas, la voluntad, pensamientos, comportamientos, etc.
- El enojo siempre es detonado por un evento en el que entendemos hay injusticia, inequidad o maldad, contra nosotros o contra otra persona/s.
- El enojo es una respuesta a ese evento que nos causa irritación, frustración, dolor, ansiedad, decepción, rechazo, vergüenza u otros sentimientos similares de desagrado.
- Nuestro enojo se expresa normalmente en forma de palabras o acciones dirigidas, correcta o incorrectamente, a algo o a alguien.
Y entonces, ¿Por qué experimentamos enojo? ¿Cuál es el origen de nuestra capacidad de enojarnos? El Dr. Chapman plantea un punto de vista que me resulta muy interesante y alentador: la capacidad del ser humano de experimentar enojo está enraizada en la naturaleza Santa y Amorosa de Dios.
Veamos. Dios es todo amor, toda justicia, toda misericordia. El enojo no es parte de la naturaleza de Dios, sin embargo, el Viejo Testamento indica que Dios Padre experimenta enojo…de hecho se refiere a la ira de Dios ¡unas 375 veces! Luego, los Evangelios nos presentan más de una vez a Jesús experimentando también un profundo enojo.
Dios, sabiendo cuán dañino es para el hombre el pecado, experimenta enojo ante nuestras caídas. Ese enojo no es más que la lógica respuesta a la injusticia, inequidad y maldad del hombre. Nosotros, creados a su imagen y semejanza, experimentamos también enojo cuando nuestro sentido de justicia, rectitud y equidad es desafiado por los eventos de nuestra vida. Somos criaturas morales desde siempre, tenemos un claro sentido de lo que está ‘bien’ y lo que está ‘mal’…si bien ello está predeterminado por condiciones y factores varios, individuales y totalmente subjetivos, además de determinado por nuestro propio egoísmo.
Si tratáramos de recordar una ocasión en la que sentimos enojo….diría IRA, furia, rabia…es decir, un profundo enojo, y nos preguntáramos qué lo provocó, muy probablemente en la respuesta encontraremos que la causa fue una injusticia o la convicción de que se nos había hecho daño, de que se nos había tratado incorrectamente…a nosotros o a otra(s) persona(s).
Entonces, ¿qué debemos dejar claro?…y esto es lo más hermoso de esta reflexión: que el enojo no debemos entenderlo como mero pecado. El enojo no es parte de nuestra naturaleza caída, sino evidencia de que somos semejantes al Padre. Las manifestaciones de enojo en el ser humano demuestran que, a pesar de los pesares, todavía tenemos algún sentido y preocupación por la justicia, la equidad y la rectitud.
Darme cuenta de que puedo aceptar mis enojos como evidencia de que soy hija amada de Dios es motivo de agradecimiento a la vez que de pleno convencimiento de que, si perdiéramos nuestra capacidad de experimentar enojo, habremos perdido nuestro sentido de preocupación moral…y la vida se convertiría en una travesía terriblemente egoísta y desprovista de las leyes naturales del bien y el mal que el Padre nos regaló.
En el próximo capítulo, Chapman trata de responder ¿Cuál es el propósito del enojo? Si quieres leer este libro, puedes adquirirlo directamente en Amazon, haciendo clic aquí.


Disculpen mi torpeza. Por error dejé cerrados los comentarios de este artículo. Ya corregí mi error.
Queridos amigos; creo que esta es una cara del enojo, podríamos decir la “CARA AGRADABLE DEL ENOJO”, la que nos asemeja a lo Divino; pero lamentablemente en la naturaleza humana tenemos el aguijón del pecado que deriba en enojos sin sentido o como yo le llamo desubicados, y digo esto porque personalmente en lo cotidiano suelo enojarme por torpezar propias o ajenas que nada tienen que ver con la justicia o el bien común, por eso suelo decir que es como una “piedrita” en la vida de santidad. Pero es un consuelo saber que muchos santos han luchado fuertemente por vencer estas “piedritas” que muchas veces son fruto de temperamentos fuertes o perfeccionistas. También, personalmente a veces siento que mis enojos son fruto de mi falta de confianza absoluta en la providencia de Dios.Por ello creo que nuestros enojos son una hermosa causa de purificación para acrecentar nuestra humildad y crecer en santidad. Bendiciones y cariños a todos.
Cristina Belzer Argentina
Así es Cristina. He seguido avanzando en la lectura del libro y más adelante comentaré sobre los enojos válidos y los inválidos. Tienes toda la razón! La mayoría de nuestros enojos son fruto de nuestro propio egoísmo. Sigue muy interesante esta lectura….sobre todo porque soy de las que se enoja con una facilidad asombrosa.
¡Qué alivio! Yo que me enojo cada vez que salgo a la calle con las injusticias que se cometen en el tránsito de este país… no me sentiré tan mal ahora!!
tu libro enseña pero yo muchas veces no puedeo controlar mi enojo siento que duele hasta la cabeza se me nubla los ojos se ouede enojar hasta ahi en tu texto no encuentro esa respuesta
Vamos avanzando. El libro sigue muy interesante. A mi me pasa como a ti…y hasta peor! Me esta ayudando mucho. En articulos subsiguientes les sigo comentando, pero nunca podra ser mejor que adquirir el libro, leerlo, subrayarlo, y sobre todo alimentarte de tantos ejemplos, tanto biblicos como de la vida cotidiana, hacerlos tuyos y empezar a poner en práctica.
Bendiciones!
me parece que lo escribio un religioso pero pienso que es ilogico el ser humano se enoja por envidia quiza esta mas alejado de dios esa sensacion mas aun cuando puedes hacer daño a las personas por la ira
Hola Alex!..y gracias por compartir con nosotros. Ciertamente el Dr. Gary Chapman es pastor evangélico y en esta primera parte de su explicación del enojo válido nos plantea un razonamiento que suena como ‘traído por las ramas’. Sin embargo, en un artículo posterior exponemos un poco su explicación de ese enojo del que nos hablas, el enojo por razones no válidas, el enojo distorsionado. El simple hecho de ayudarme a distinguir entre uno y otro me ha permitido manejar mucho mejor mis emociones y enfrentarlas.
hola yo pienso que no es envidia si no falta d confiansa en uno mismo lo digo por experiencia aunq en ocasiones se puede deribar de muchas cosas las mayores veces que me he molestado es porque las cosas no me salen como yo las quiero
hola, durante tiempo he podido controlar el enojo pero llevo casada 6 años con un hombre que se enoja de la nada, creo que estoy aprendiendo este mal, a lo mejor serà por la diferencia de edad, es mayor con 20 años, necesito que me diga que hago para controlar este enojo, que por evitar problemas no hablo, pero sè que es peor para mi salud o que hago para soportar lo que va a venir, porque se seguro que èl no va a cambiar, como dicen por ahí árbol que crece torcido jamás su tronco endereza. gracias
Es interesante saber tantos motivos que nos llevan al enojo, hay algo que lo impulsa, el deseo con ansia y no nos damos cuenta, esta ansia bloquea nuestra mente por el poder que le damos. También nos dice que el enojo viene de Dios Padre y de Dios Hijo. Debemos tener siempre presente de que Dios es PERFECTO, ES AMOR, PAZ, MISERICORDIA…
Si uno hace el propósito de ir a su pasado, va a ver tantos motivos, incluyendo los malos pensamientos(estos quedan impunes)para que Dios se enojara con uno. El enojo es IRREFLEXIVO.
El ser humano por miles de años vivió de la recoleción, observó y vió que los animales para conseguir algo se enojan, pelean; cuando estan comiendo el mas fuerte se enoja y come primero, le sigue el menos fuerte que el primero, pero mas fuerte que los demas….Sucede lo mismo para cubrir a la hembra(solo cuando esta en calor), los mas fuertes se eojan, se pelean entre ellos y el que gana cubre a la hembra, esto de enojarse lo han hecho desde sus ancestros, hasta ahora. ¿Porque se enojan los animales? poque son irracionales.
Nosotros los seres humanos tenemos razon, una gran mente, una inteligencia maravillosa, nuestra mente es poderosa, ¡ah! este poder mental desde que nacemos y vamos creciendo se lo damos sin darnos cuenta en este caso al enojo, ansia(pecado en general) que bloquea nuestra mente, despues que difícil es salir de esto, por tanto poder que le damos.
La repetición también nos lleva al enojo, esto se ve seguido en las parejas desde que se conocen hasta que se casan, el mas fuerte pega mas fuerte. En los colegios que terminan en tragedias, en los trabajos, etc.
También nos llevan al enojo la auto motivación negativa, los deseos negativos, etc estan tan escondidos dentro de nosotros que no nos damos cuenta.
En Cristo tenemos la esperanza cuando nos dice: Que digamos “si” cuando es “si” y “no” cuando es “no”. Si Cristo que es Dios nos dice que digamos esto, es porque tenemos la capacidad mental para decirlo y hacerlo.
Pero si creemos que no podemos, también nos dice que le pidamos al Padre del cielo en el PADRENUESTRO, en la ultima parte dice: NO NOS DEJES CAER EN TENTECIÓN Y LIBRANOS DE TODO MAL, AMEN.
¡Ah! No crean que no me enojo. Cristo también nos dice: El que persevera alcanza.
Que Dios los bendiga.