Pasos para manejar el enojo válido.

En un artículo anterior, comentamos sobre el proceso propuesto por el Dr. Gary Chapman en su libro ‘La Otra Cara del Amor’ para manejar nuestro enojo.  Estos son los pasos de dicho proceso, buscando siempre que nuestro enojo tenga una resolución constructiva que restaure la relación y redima al ofensor:

  1. Reconozca conscientemente su enojo
  2. Refrene una respuesta inmediata
  3. Localice el foco de su enojo
  4. Analice sus opciones
  5. Tome un curso de acción constructivo

Veamos:

  1. Antes que nada, es importante reconocer que estamos enojados. Hacernos conscientes de nuestro enojo, cuando éste normalmente llega tan de repente, evita que tengamos la reacción habitual de responder física o verbalmente a nuestro enojo cuando aún no nos hemos dado ni cuenta de lo que está pasando en nuestro interior. Tenemos mayor posibilidad de canalizar nuestro enojo constructivamente si nos tomamos un momento para reconocernos enojados. ‘Estoy enojad@! Ahora, ¿qué puedo hacer al respecto?’…parece tonto, pero nos permite reconocer la diferencia entre el hecho de estar enojado y lo que vamos a hacer al respecto. Le aplicamos ‘razón’ al hecho en lugar de reaccionar simplemente guiados por la emoción. San Pablo nos dice en la carta a los Efesios (4:26) ‘En tu enojo, no peques’. Por lo tanto, el llamado no es a no enojarnos, sino a no pecar cuando nos enojamos. Reconocer que estamos enojados y que hay algo que podemos hacer al respecto es un primer paso importante.
  2. El segundo paso es refrenar una respuesta inmediata. La mayoría de las personas siguen un patrón aprendido de respuesta al enojo, adquirido durante nuestra infancia al observar a nuestros padres y adultos importantes. Estos patrones se agrupan en dos extremos: ventilamos verbal o físicamente nuestro enojo o nos retiramos en silencio. Ambos patrones son altamente destructivos. Ahora, de adultos, debemos re-aprender y re-programar nuestras respuestas y para ello lo mejor es refrenarnos de responder inmediatamente a nuestro enojo. Es muy probable que si estás leyendo esto puedas reconocer que en al menos una ocasión tu respuesta automática al enojo te hizo hacer o decir algo que luego lamentaste y no pudiste simplemente borrar. Una sugerencia válida es ‘contar hasta 10’. Si no te funciona…cuenta hasta 100, hasta 1000… pero trata de NO tomar una acción inmediata. Esto no quiere decir que no vas a hacer algo con ese enojo…debemos siempre tomar acción consciente, pero NO en el calor del momento.
  3. Focaliza tu enojo. Mientras estás refrenado, contando, toma el tiempo de identificar ¿por qué estoy enojad@? Identifica si la persona contra la que sientes ese enojo es realmente quien merece que te sientas así, si realmente hizo o dijo algo que te resultó injusto, ofensivo, incorrecto. ¿Pudiera ser que eso que dijo o hizo te trajera recuerdos o lo estés relacionando con algún otro evento del pasado? ¿Fue eso simplemente el detonante de un enojo que realmente está focalizado en algo que pasó en el día, en el trabajo, o en tu niñez? A final de cuentas, lograr focalizar tu enojo te permite descubrir cuál fue el daño que te hicieron y con quien realmente estás enojad@.Otro punto a definir en este paso es, ¿qué tan grave es la ofensa? Es importante que graduemos nuestro enojo…digamos que del 1 al 10. Como decía anteriormente cuando me refería a las traducciones posibles de la palabra ‘anger’, en español tenemos una riqueza inmensa y ésta nos permite graduar o catalogar el nivel de nuestro desagrado: enojo, enfado, rabia, ira, furia, cólera….no sé. Cada quien que ponga un nivel según su interpretación personal. Pero es importante graduar nuestro enojo ya que no es lo mismo el enojo que nos produce la impuntualidad de una amiga al que nos pudiera producir la infidelidad de la pareja (para poner dos extremos obviamente distantes).
  4. Analiza tus opciones. Siempre hay varias opciones. Diría que muchas. Recuerda evaluar si las opciones que consideras son amorosas y positivas. Al final de cuentas el autor nos invita a reconocer que sólo dos son opciones cristianas: confrontar amorosamente a quien cometió la falta o decidir conscientemente pasar por alto la ofensa. El autor nos refiere que hay ocasiones en que la mejor opción es hacer una decisión consciente de, admitir que hemos sido ofendidos, que se nos ha faltado, pero concluir que confrontar a la persona que nos hizo daño no trae resultados positivos o redentores. Seguro que habrás pasado por ello.Sin embargo, la respuesta más sabia y que produce mejores y más positivos resultados, es procesar nuestro enojo confrontando amorosamente a la persona que ha hecho el daño. Esta confrontación, esta conversación, debe tener lugar de una forma amable y firme, reconociendo que existe la posibilidad de que hayas mal interpretado los hechos o las intenciones.
  5. Tomar un curso de acción constructivo. Si al analizar tus opciones decidiste dejar pasar por alto…entrega a Dios en oración los hechos y SUELTALOS…bajo ninguna circunstancia te quedes con ese paquete a cuestas porque eso empeora por mucho la relación. Que sea de verdad, conscientemente y por las razones correctas. Si tomas esta decisión conscientemente y a sabiendas de que es la mejor opción, no una forma de huir de una confrontación hecha desde el amor, entrégale a Dios tu decisión, ponla en Sus manos. Esto es, la idea no es almacenar tu enojo, sino soltarlo, entregarlo, abandonarlo en las manos amorosas de Dios. Mujeres, nosotras somos famosas por ir enrollando los hilos y guardando madeja. En algún momento luego sale todo aquel ‘trompo embollado’ y las cosas resultan muchísimo peor. Así que cuidado con esta opción.Si por el contrario, decidiste confrontar a quien te ha hecho daño, la recomendación del autor es revelar tu enojo a la vez que darse mutuamente la oportunidad de trabajar en su procesamiento, dejando saber que tu percepción puede no ser válida y dando oportunidad al otro de explicarse o enmendarse, pero en todo caso, manifestando el interés primario de resolver el asunto y fortalecer la relación. Invita a una conversación desde la humildad y el reconocimiento de que puedes estar invadiendo el santuario sagrado de las intenciones y mal interpretando los hechos. No condenes a priori.

Todo esto suena chulísimo!! Jajaja…es muy seguro que lo recuerde después de mi reacción inmediata en el próximo calentón. Pero desde ahora acepto esa debilidad y me propongo intentar poner en práctica esta metodología. Estoy segura que si nos diéramos la oportunidad de pasar por estos 5 pasos ante nuestros enojos, por fuertes que éstos sean, nos evitaríamos muchísimos sinsabores y arrepentimientos más adelante, además de que nuestras relaciones estarían mucho más fortalecidas y seríamos, por mucho, mejores cristianos.

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Bendiciones!

One Reply to “Pasos para manejar el enojo válido.”

  1. MIL GRACIAS SRA. GINIA. SU COMPLEMENTACION ES EXCELENTE.
    SON TANTOS LOS PROBLEMAS EN QUE NOS METEMOS O INVOLUCRAMOS DEBIDO AL ENOJO MAL CANALIZADO. ESTOS 5 PASOS NOS EVITARA INFINIDAD DE CONTRATIEMPOS Y HAREMOS DE NUESTRO ENTORNO FAMILIAR, LABORAL Y SOCIAL UN MUNDO MAS AMABLE, SOCIABLE Y AMOROSO. (ES MEJOR DECIR: TE AMO A ESTAR ENOJADO, Y LA MAYORIA DE LAS VECES SIN RAZON). LUIS E HILDA, DESDE VENEZUELA

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