Y si el enojo es distorsionado?

He seguido leyendo el libro del Dr. Gary Chapman,  ‘La Otra Cara del Amor’, sobre el manejo del enojo y confieso que llegué a preguntarme si sería yo la equivocada….normalmente cuando me enojo no logro ver todo tan color de rosas como lo pinta él:  si el enojo es tan positivo, porqué me causa tantos problemas?  Porqué en el mundo se ven a diario los problemas fruto del enojo?  Entonces me encontré con el siguiente capítulo en el que trata sobre el enojo distorsionado.

Una de las estrategias más poderosas del maligno para impedirnos canalizar adecuadamente el enojo, según el propósito de Dios, es hacernos creer que todo nuestro enojo es válido.  La ilusión de que simplemente si percibo que se me ha hecho un daño, entonces realmente se me ha hecho…y tengo derecho a estar enojad@.  Falso!  Lo cierto es que gran parte de nuestros enojos son totalmente distorsionados.  No son nacidos de la realidad de una injusticia o de un daño perpetrado por alguien a drede para dañarme a mí o a otra persona.  De esta forma, el Dr. Chapman diferencia lo que es el enojo definitivo, aquel que nace de una real injusticia o daño, del enojo distorsionado.  El primero es un enojo válido.  El segundo, sin embargo, no lo es. El enojo distorsionado nace de una decepción, de un anhelo insatisfecho, de un esfuerzo frustrado o un sinnúmero de otras situaciones que no tienen nada que ver con una transgresión moral a mi persona.  No obstante, este enojo distorsionado conlleva igualmente intensas emociones a aquellas experimentadas con el enojo definitivo, pero mi respuesta a este enojo es diferente.

El Dr. Chapman, siempre ilustrando sus explicaciones con ejemplos bíblicos o de su consuta pastoral, nos cita el caso de Caín y Abel para dejarnos claro lo que fué una muestra bíblica de un enojo distorsionado.  Caín sintió un enojo no legítimo hacia Dios y hacia Abel.  Ninguno le había hecho ningún daño.  Ninguno cometió contra él una injusticia.  Sin embargo la fortísima emoción que desencadenó en Caín el enojo distorsionado lo llevó a matar a su hermano Abel. Así se convirtió en la primera persona (al menos en la Biblia) en permitir que su enojo distorsionado tomara posesión y control de su comportamiento….complicando aún más su situación.  

Les parece familiar?

Nos ilustra también un caso en el que un enojo distorsionado fue reconocido y manejado en forma positiva en la historia de Naamán, el valiente soldado leproso del que nos habla el Segundo libro de Reyes (2 Reyes 5: 10 – ss).  Naamán representa a la persona que experimenta un enojo fuerte, pero distorsionado y quien, al ser confrontado, se detiene y escucha a la razón en lugar de permitir que el enojo controle su comportamiento.  Con esto nos queda demostrado que el enojo distorsionado no tiene por qué controlar nuestro proceder y llevarnos a acciones destructivas.

CÓMO IDENTIFICARLO?

La diferencia básica entre el enojo definitivo y el distorsionado es que en el enojo definitivo siempre hay un mal perpetrado, un daño, una injusticia.  El enojo es la respuesta natural y humana a este daño.  En el enojo distorsionado, el daño existe sólo en nuestra percepción.  No hay un daño o mal real.

Para entender mejor el enojo distorsionado, Chapman nos invita a retornar al paradigma inicial: todo enojo es una respuesta a un evento estimulante.  Entonces tenemos: primero un evento, luego una interpretación de ese evento y, por último, un enojo consecuente.  Esto provoca cambios fisiológicos en nuestro organismo (sudoración, palpitaciones, etc) y ocurre independientemente de que el enojo sea definitivo o distorsionado.  Es por esto que, para tener una respuesta apropiada a nuestro enojo, debemos saber primero si se trata de un enojo legítimo, real, definitivo, o de un enojo distorsionado, provocado por nuestra percepción e interpretación de los hechos.  He aquí el gran valor del segundo paso explicado en el capítulo anterior: Refrene una Respuesta Inmediata.  Esta pausa nos da la oportunidad de evaluar el valor de nuestro enojo y la validez del mismo, buscar la información adecuada y pertinente, y procesar nuestro enojo de una forma positiva y constructiva.

En la medida que empecemos a analizar nuestros enojos nos daremos cuenta de que la gran mayoría cae dentro de la categoría de enojo distorsionado….y éste debe procesarse en una forma diferente al enojo definitivo.

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2 Replies to “Y si el enojo es distorsionado?”

  1. Me gusto mucho el tema, a medida que iva leyendo me iva viendo vi con poca claridad mis enojos yo los tengo etiquetados
    Los enojos fisicos los que no estoy sastificho con mi fisico, (sirva esto como una confesion) pero me lo he calado por 52 años, es mi enojo intimo, Los enojos Sociales, las injusticias que se comete A DIARIO, siento pasiones de desvordadas que lo llevo a i imaginacion que l fina solo son tormentos….., Con la ayuda de Dios he podido tomar consiencia y pones altos….

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