Carta abierta a Armando Almanzar
Compromisos de familia y de trabajo, sumados a la pérdida de la rutina que necesariamente se da durante las vacaciones escolares, más la ineludible realidad de que finalmente mis ojitos están sucumbiendo a los primeros dardos de la presbicia, miopía e hipermetropía (todo junto, vea usted!), me han mantenido alejada de este blog. Sin embargo, para mi sorpresa, sigue aumentando el número de suscriptores. Esto indiscutiblemente renueva mi compromiso de seguir compartiendo con ustedes todos sobre tantos temas que el Señor permite que lleguen a mis manos, a mis ojos, a mi mente o a mi corazón.