Carta abierta a Armando Almanzar
Compromisos de familia y de trabajo, sumados a la pérdida de la rutina que necesariamente se da durante las vacaciones escolares, más la ineludible realidad de que finalmente mis ojitos están sucumbiendo a los primeros dardos de la presbicia, miopía e hipermetropía (todo junto, vea usted!), me han mantenido alejada de este blog. Sin embargo, para mi sorpresa, sigue aumentando el número de suscriptores. Esto indiscutiblemente renueva mi compromiso de seguir compartiendo con ustedes todos sobre tantos temas que el Señor permite que lleguen a mis manos, a mis ojos, a mi mente o a mi corazón.
En esta ocasión, quiero compartir con ustedes la carta abierta que escribiese la Sra. Vivian Aguayo al Sr. Armando Almánzar con fecha 23 de junio del 2009, en respuesta a un artículo publicado por el Sr. Almánzar en un periódico de circulación nacional. Para comprender la respuesta abierta de la Sra. Aguayo a dicho artículo, es necesario que publique la misiva y el escrito de marras, de forma tal que puedan ustedes comprender el fondo de su razonamiento, al que me adhiero y respaldo en su totalidad. Sirva esto como soporte a artículos que hemos escrito anteriormente sobre este tema ya que seguimos defendiendo ardorosamente el derecho a la vida.
23 de junio de 2009
Carta abierta a Armando Almánzar
Distinguido señor Almánzar:
Quiero felicitarle por la llegada de su nuevo nieto. La verdad que hay que ser abuelo para entender esa magia que nos envuelve con la llegada de cada uno de nuestros pequeños…aunque no todos parezcan precisamente querubines…
Permítame compartir con usted la honda pena y preocupación que me quedo en el corazón cuando seguí leyendo su artículo y su triste opinión de que “solo vale la pena nacer si vamos a poder disfrutar de la vida”.
En el mismo periódico en que apareció su artículo, encontré otro que dice que hay mil millones de hambrientos en el mundo…caramba! Eso no es vida, verdad? ¿Cabria pensar como justo que fueran eliminadas las vidas de todas esas personas? ¿Que, si le pudiéramos preguntar su opinión en ese sentido a alguno de ellos? Tal vez Hittler hubiera solucionado esto sin mucho apuro!
Estuve visitando por un tiempo a una joven profesional de 30 y tantos años, que por un accidente cerebral, creo que una aneurisma, ha quedado totalmente inmóvil, aunque su cerebro se fue recuperando y hoy día tiene que ser asistida completamente y comparte desde su lecho con sus familiares y los que de vez en cuando se acercan a visitarla…es eso vida? Le podríamos preguntar a ella o a los familiares que la atienden si no sería mejor que la ayudáramos a dejar este mundo?… ¿Debería este ser el próximo artículo a incluir en nuestra reforma de constitución…? Cuando legalizamos el asesinato de los no nacidos, estamos abriendo las puertas a otros tipos de asesinato “legalizado”.
Hace unos días, la prensa elogiaba a un joven dominicano con parálisis cerebral que acababa de graduarse de bachiller y contaba del orgullo de su madre por haberlo ayudado a llegar ahí y ahora se prepara para hacer una carrera universitaria… ¿Es que solo los “normales” tenemos derecho a ocupar un espacio en este globo?
¿Cuántas personas que en su niñez han padecido toda clase de precariedades y maltratos logran superarse y desarrollarse exitosamente en sus vidas? Ejemplos de esos conocemos por montones.
Creo que los grandes males de la humanidad han sido ejecutados por personas sanas y brillantes y no precisamente por ningún discapacitado… ¿Por qué ha fracasado la humanidad en crear las estructuras de justicia para que el pastel de la vida digna sea repartido de manera más equitativa si los que han llevado las riendas de los países han sido todos personas “sanas”?
Sí, creo que hay personas a quienes les ha tocado vivir de modo muy difícil y doloroso, pero creo que es parte de las limitaciones naturales de nuestra condición humana.
Si todas las personas que disfrutamos de los atributos que según usted nos hacen merecedores de estar vivos fuéramos felices, no existirían el abuso, ni el suicidio, ni la necesidad de drogarse… ¿no cree?
Ojala que el Señor, no de los católicos, sino de todo lo creado, le conceda una larga vida muy feliz junto a su hermosa familia, y que nunca ninguno de sus miembros sufra un accidente o enfermedad que le prive de “disfrutar de la vida” para que no se vean en la situación de dolor que otros han tenido que vivir, no porque han tenido un bebe sin cerebro (que no hubiese podido sobrevivir por largo tiempo probablemente) sino porque a veces la vida nos sacude de mala manera y mientras “no sea legal” la muerte asistida, posiblemente tendrían que cuidarlo hasta que la naturaleza misma se encargue de su traslado a una morada eterna…
Creo que a todos nos viene bien abrirnos un poco para que podamos tener más ayuda de Dios a la hora de formar nuestros criterios, no necesariamente por una filiación religiosa particular ya que Su presencia esta en todo lo que nos rodea y de modo especial en nuestro interior …aunque no lo sepamos. Los comunicadores tienen tanto poder al llegar a tantas personas cada día… ¡Que privilegio y que compromiso!
Gracias por su atención.
Vivian de Aguayo
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A continuación, el artículo firmado por el Sr. Armando Almánzar en un periódico de circulación nacional y que motivara la respuesta que con tanta altura y sensatez, además de apego a los más elementales principios morales, éticos y cristianos, escribiese la Sra. Aguayo:
En directo – Tengo otro nieto
Y se llama (o le llaman) Armando Gabriel.
Y es uno de los niños más lindos que he visto en mi vida, tanto como sus predecesores: Vera Lucía, Diego, Analía, Rodrigo y Daniel.
Armando Gabriel es un niño hermoso como su madre, Jazmín, y va a ser alto y bien plantado como Gabriel, su padre.
Pero, sobre todo, es un niño agradable, saludable. Es un querubín (se agradecerá información sobre alguien que haya visto un querubín para comprobar lo dicho).
O sea, que estoy que reboso alegría tanto por mí como por Patricia, que insiste en que a ella habrá que, por lo menos, prestárselo cuando deje de ser amamantado.
Ahora bien, agrego: si durante las primeras semanas del embarazo un médico le hubiera informado a Gabriel y Jazmín que, por la circunstancia que fuera, que pueden ser muchas, su hijo iba a nacer deforme, parapléjico, discapacitado mental o algo por el estilo, y ellos hubieran entonces decidido interrumpir ese embarazo, yo, responsablemente, les hubiera apoyado de principio a fin.
Y, ¿saben por qué? Porque, desde mi punto de vista, se llega a este mundo a vivir, no a padecer. Y un niño que nace inválido no va a vivir, va a mal vivir, y con él sus padres. Y un niño que nace sin capacidad cerebral, o sea, que es como un vegetal, no va a vivir, o sea, no va a disfrutar de una vida, sino que va a estar ahí como un bulto postal, mientras sus padres se derriengan y pierden el placer de vivir sujetos a ese ente.
Y, cuando digo que les apoyaría, lo hago porque considero que esa decisión, la de tener o no tener un hijo, la de mantener un embarazo o no, sabiendo que un feto no tiene cerebro en realidad hasta cumplidas las seis semanas, es de los padres y no de nadie más, sin importar que quienes se opongan sean rabinos, sacerdotes, mujadines, obispos o cardenales.
Claro, siempre y cuando la ley lo permita.
El problema es que la religión quiere imponer la pena por el aborto sin importar el tiempo o las circunstancias.
Repetimos entonces lo que se dijo en España: la Ley de una nación es para todos, sin importar su color, su raza, su estado civil, su religión. Todos deben cumplirla por igual, porque para eso se dictan las leyes.
En cambio, los preceptos religiosos deben ser cumplidos por quienes aceptan esa determinada religión.
A un amigo que propugnaba por el estricto cumplimiento de esos preceptos de la religión católica le pregunté que si comía carne de cerdo, y al contestarme que sí le riposté: pues estás violando una ley religiosa, la de los musulmanes, que consideran el cerdo un animal impuro. Y él, a su vez, adujo, muy ufano: pero yo no soy musulmán, a lo que dije, a mi vez: ¿y tú consideras que en Dominicana todos tienen que ser católicos? Que yo sepa, no es una obligación serlo.
No tuvo más remedio que quedarse callado.
Amén.
De Armando Almánzar Rodríguez


Buenas Ginia! Luego de felicitarte por tu blog el cual leo con mucha frecuencia y es de mi total agrado por la claridad y cariño en los temas que expones a la luz de la palabra de nuestro Señor, quisiera comentar que al leer la carta de la señora de Aguayo no he podido evitar llenar mis ojos de lágrimas, ya que hace 6 años cuando llevaba en mi vientre a mi hermosa hija Verónica, sufrí una trombosis venosa profunda, la cual me invalidó por un poco más de un año, de la cual todavía tengo secuelas que definitivamente me afectan y de lo cual no me arrepiento ni por un solo instante al ver reir, bailar, cantar y amar a todo el que la rodea a mi pequeña Verónica.
Los médicos (mas de 4) recomendaron un aborto, analizaron las pocas probabilidades de vida que tendría mi hija por el tratamiento y medicamentos que tenían que aplicarme con urgencia, me comentaron los daños físicos y cerebrales que estos medicamentos harían en mi niña e insistieron en que no valía la pena arriesgar mi vida por una niña que probablemente no viviría mucho. Pero Dios fue mi luz y mi único guía, solo a ÉL lo escuché y sentía con fuerza que debía desde ese momento proteger hasta con mi vida la vida de mi hija.
Dicen que no hay niño más hermoso en el mundo que el de cada madre y Verónica es sin lugar a dudas las mas hermosa, sana y amorosa de todas las niñas, nos llena de vida a todos en la familia y yo no me canso de agradecer a Dios por no soltarme ni un segundo en mi decisión de seguir adelante y permitirle vivir.
Durante mi dificil embarazo yo solo decía “Señor, ayudame a tener la fortaleza de criar con todo mi amor a mi hija con discapacidad” leí libros, me orienté de cómo cuidar a una niña enferma, fortalecí mi espíritu para poder ser la madre que ella necesitaría y Dios a cambio me regaló una niña sana y feliz.
Siento que hay que luchar, que hay que dar las oportunidades a los niños que tienen derecho a la vida desde el mismo momento de ser concebidos.
Espero que mi testimonio sea de ayuda a quienes aún tienen dudas y sepan que la vida cambia cuando llega un hijo, pero cambia para mejor, para muchísimo mejor!! no importa las circunstancias en que llegue!!!
Gracias Angie por compartir tu testimonio. En tu hija Verónica debe reflejarse la amorosa mirada de nuestro Señor llenándote de Su Amor y dándote las gracias por respetar y defender la VIDA, mientras le diste siempre a El toda la Gloria y pusiste todo en sus manos. No me cabe duda de que tus palabras seran leídas por muchas personas que tal vez hoy tienen la duda todavía… nuestro testimonio de vida necesariamente debe mover los corazones.
Bendiciones!
Hola Ginia, saludos; sin entrar en muchas discusiones creo que el problema de fondo aqui planteado es una total y absoluta falta de fe del sr. Armando, a quien en algun momento de su vida probablemente se vio sacudido por algun evento traumatico y como resultado de esa situacion dejo de creer en nuestra fe cristiana dejando de lado aquello que reza que todo ocurre por una razon y apartandose de las leyes de dios (no importa si es judio evangelico testigo budista o de cualquier otra tendencia) y tomando unicamente como validas las leyes de los hombres mas aun cuando la historia a comprobado que somos mas propensos a estar equivocados porque acomodamos las leyes a nuestra conveniencia y eso “suena mejor” a nuestra conciencia.
Finalmente, solo dire que incluire al señor armando en mis oraciones diarias pidiendo al espiritu santo que le de luz a sus pensamientos y lo lleve por buen camino, Paz y Bien.
Me encanta la respuesta de la Sra. Aguayo sobretodo porque no entra a polemizar sobre el aspecto religioso de la “opcion por la vida”, sino que ataca el debil argumento que esgrime Armando con un razonamiento de absoluta racionalidad.
Es una lastima que a veces mucha gente inteligente, y sensible (como es el caso de Armando y muchos otros), debido a su entendible oposicion a los pronunciamientos de la Iglesia o a los metodos de promover sus posiciones, vengan a caer en unas debilidades de argumentos tan absurdas que los coloquen tan cerca de la mas absoluta y brutal de las discriminaciones. Sobretodo cuando se han pasado la vida promoviendo las libertades, la tolerancia, y la acogida de los marginados de la sociedad.
No es posible que le parezca bien a Armando que no se discrimine a una persona por su preferencia sexual y sin embargo si por su capacidad cerebral o motora.
Es algo que no tiene congruencia y que solo se explica por el afan de oponerse a los postulados de la Iglesia, lo cual puede ser materia de otro analisis, pero no un justificante para un planteamiento tan pobre, maxime cuando se tiene, como indica la Sra. Aguayo, el poder y la responsabilidad de ser escuchados y leidos por mucha gente.
En el esquema de pensamiento de Armando, Stephen Hawkings, que empezo a “mal vivir” a los 21 años, habria perdido el sentido de su existencia, sin embargo en el espacio de este comentario no cabrian los logros alcanzados por este extraordinario cientifico contemporaneo a partir de su esclerosis lateral amiotrofica. O quizas a Beethoven, cuando empezo a “mal oir” siendo musico…
…es que….
prefiero pensar que fue un exabrupto del bueno de Armando… como si no se permitiera maravillarse no mas con la llegada del nieto…