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Sabes qué quieres? Pide y sal a buscarlo!

En estos días he estado conversando con unas amigas sobre lo que he vivido en los últimos meses con una de mis hijas y de cómo he aprendido de su experiencia.  En escencia: que debemos perseguir con fe nuestros sueños, pedir sin límites y confiar sin desmayar.  Que nuestra oración debe ser concreta, siempre reconociendo que, si nos conviene, nos será concedida….y hacer nuestra parte, trabajar para lograr el objetivo.  Esto último me recuerda el cuento de la señora que oraba para ganarse la lotería y nunca se la ganó…dice la historia que al llegar al cielo le preguntó a Dios porqué no le concedió su deseo y Dios le respondió:  ‘te lo quería conceder, pero nunca compraste un billete’.

Pues la historia de mi hija y su testimonio de fe y su oración concreta, el ir viendo materializados sus sueños, los cuales yo particularmente creía imposibles, me acuerdan la historia de Jesús y Bartimeo, el ciego de Jericó, narrada en el Evangelio de San Marcos (10: 46-52) y compartida en toda la Iglesia universal el pasado domingo.

Transcribo el relato bíblico, según aparece en la Biblia Latinoamérica:

“Llegaron a Jericó.  Al salir Jesús de allí con sus discípulos  con bastante más gente, un limosnero ciego se encontraba a la orilla del camino.  Se llamaba Bartimeo (hijo de Timeo).  Al enterarse de que era Jesús de Nazaret el que pasaba, emprezó a gritar: ‘Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!’.  Muchas personas trataban de hacerlo callar.  Pero él gritaba con más fuerza: ‘Hijo de David, ten compasión de mí!’.

Jesús se detuvo y dijo: ‘Llámenlo’.  Llamaron, pues, al ciego diciéndole: ‘Vamos, levántate, que te está llamando’.  Y él, arrojando su manto, se puso en pie de un salto y se acercó a Jesús.  Jesús le preguntó: ‘Qué quieres que haga por tí?’.  El ciego respondió: ‘Maestro, que vea.’  Entonces Jesús le dijo: ‘ Puedes irte, tu fe te ha salvado.’ Y al instante pudo ver y siguió a Jesús por el camino.”

Tomen en cuenta que la variación en el color de las letras es mía…denota los momentos del relato que deseo comentar:

1.- Lo primero es que Bartimeo, en esa expresión ‘Hijo de David’ se está refiriendo al que, como judío, entendía era el esperado Mesías.  Está haciendo un reconocimiento intrínseco de la divinidad de Jesús…lo cual no pasa desapercibido por Jesús.  Pero además, noten que lo decía gritando….es decir, hablaba con fuerza para hacerse oír por encima de la muchedumbre que había en el lugar.

Mi hija, en su oración de cada mañana pide concretamente sabiendo en FE que Jesús PUEDE concederle sus deseos.

2.- Muchas personas trataban de hacerlo callar.  Estas son las que, como yo, entienden que tu deseo no es realizable, que tu sueño no es alcanzable…las que piensan que con tanto querer y tanto pedir al Señor lo que entienden son ‘imposibles’, coartan y limitan la acción de Dios mismo ya que le reconocen poder con capacidades humanas….las propias.

Cuando mi hija oraba yo pensaba….’ay, ay…ojalá le pase pronto porque eso no se le va a dar’.

3.- Pero dice la lectura que Bartimeo gritaba con más fuerza ….y seguía firmemente llamando a Jesús con las mismas palabras y haciendo caso omiso de quienes intentaban callarle.  Estoy imaginando al ciego Bartimeo que simplemente sentado a la orilla pide limosna y al sentir el barullo de la gente y enterarse que se trata de Jesús de Nazaret pasando frente a él reconoce su gran oportunidad simplemente porque SABE que éste es el único que puede concederle sus deseos.

Mi hija nunca paró de pedir….y en la medida que se iban haciendo realidad sus peticiones, su oración cambiaba para dar gracias por el favor recibido y pedir por algo nuevo.

4.- Cuando fueron a buscar a Bartimeo, éste se puso de pie de un salto!  No hizo esperar a Jesús, reconoció inmediatamente la señal, el llamado.  No puso excusas, no puso peros, no dijo ‘es que no puedo ver, que venga él donde mí’…se puso de pie de un salto!  y acudió adonde estaba Jesús.

Mi hija, tan pronto se enteró que ‘la lotería tenía sorteo’, que se vislumbraba la más remota posibilidad de hacer realidad su sueño…’jugó su billete y se metió en la tómbola’.  Es decir, hizo su parte para que le fuera respondida su oración.

5.- Ante la pregunta de Jesús, Bartimeo estaba muuuuuy claro en lo que quería recibir de él.  Estoy segura que la pregunta no era necesaria, Jesús sabía muy bien lo que le hacía falta a Bartimeo.  Dios sabe mejor que nosotros mismos lo que necesitamos, lo que deseamos con anhelo.  Pero es tan misericordioso y tan gentil, tan cortés, tan educado, que nos pregunta: ‘qué quieres que haga por tí?’.  Estamos preparados para dar respuesta a esa pregunta?  Sabemos realmente lo que queremos?  Lo decimos clara y concretamente en nuestra oración?  ‘Maestro, que vea’.

Mi hija siempre pedía lo mismo, concreto, corto, firme….y prácticamente dado por hecho!

Son nuestras oraciones como la de Bartimeo?  O queremos decir tantas cosas bonitas para ‘impresionar’ a Jesús (o a los hermanos) que nos perdemos en flores y decoraciones haciendo oraciones larguísimas y vaguísimas?

6.- La respuesta de Jesús es clara y contundente: Puedes irte, tu FE te ha salvado.  Bartimeo recuperó la vista, pero el Evangelio lo pone muy claro: fue su convicción de que Jesús podía obrar el milagro lo que arranca el milagro a Jesús.

Estoy convencida de que esa certeza con que mi hija hace su petición es lo que arranca los favores al Señor.

7.- Qué hizo Bartimeo después?  La escritura dice que siguió a Jesús por el camino.  Aquí me detengo y me pregunto: cuántas veces, al ser respondida mi oración, he vuelto a guardar a Jesús en el botiquín hasta que la próxima necesidad se presente?  Cuántas veces no olvidamos que Jesús está siempre a nuestro lado y que espera por nosotros?

Mi hija en su oración siempre agradece la acción de Jesús al concederle sus deseos previos….y estoy segura de que desde su perspectiva y madurez está buscando identificarse con la forma en que desea ‘seguir a Jesús’.

7 Respuestas

  1. Cristina says:

    Gina, me ha gustado mucho está reflexión, soy madre de una jovencita de 12 años, de un espiritu emprendedor y cuando desea algo hasta que no lo obtiene no para, ora, y hace todo lo que está a su alcance para obtener la realidad de su sueño, claro siempre le digo, pon a nuestro Dios por delante de todo y todo se te dará si asi él lo considera oportuno y conviente. En realidad muchas veces he dido como tu, dudo de si lo logrará, pero nunca se lo he dicho porque deseo que logré lo que de alguna manera no pude yo lograr, y aunque tenga temor siempre le doy animo de seguir hacia adelante.
    Buen fin de semana!!

  2. Cinthia says:

    Me encanta que siempre que escribes me pones a reflexionar. Hoy me ayudaste a recordar que no debo tener miedo de pedir. El Señor quiere que le presentemos nuestras necesidades y que confiemos. No hay mejor forma de combatir el stress que descansar el El. Definitivamente me invade una paz tremenda al recordar que luego de hacer mi trabajo todo depende de El.
    Bendiciones!!

  3. Vanessa says:

    ¡Excelente! A veces a uno se le debilita la fe… y la fe es esa gasolina que te ayuda, no sólo a pedir bien, sino a luchar por aquello que deseas, poque sabes que ningún esfuerzo caerá en el vacío y que, tarde o temprano, ¡¡¡¡Dios, la Virgen (por lo menos en mi caso) y tú lo conseguirán!!!! ¡Amén!

  4. Marisol says:

    ¡Hermosa reflexión! Gracias, me ha llegado en un momento en que mi fe se a debilitado (por diferentes circunstancias de mi vida). Pero, este pasaje me recuerda que no debo parar de orar.

  5. Selina Sánchez says:

    Me encantó el artículo Ginia, cuánto fallamos en nuestra oración y qué débil es nuestra fe, por eso debemos imitar a los niños (como tu hija) es por eso que Jesús dijo que de los que son como ellos es el Reino de los Cielos…

  6. QUE BELLO TESTIMONIO DE FE, EL QUE DA BARTIMEO, GRACIAS SEÑORA GINIA.NOS PASA A DIARIO, HACEMOS ROSARIOS DE PETICIONES, O SEA, PEDIMOS MUCHAS COSAS, SIN FE REAL, SOLO DESEO DE OBTENER, PERO (¿CUANDO ESTAMOS BIEN?, DE DAR NADA, CONVERTIMOS EN BOTIQUIN (FARMACIA) LA MISERICORDIA INCONMENSURABLE DE DIOS.PEDIMOS PARA NOSOTROS SOLOS,ES MÁS NOS ENOJAMOS SI NO SE NOS CONCEDE LO APETECIDO… NO ENTENDEMOS QUE DIOS NOS DA, LO QUE NOS CONVIENE. DEBEMOS DAR GRACIAS AUNQUE CREAMOS NO HABER RECIBIDO LO PEDIDO. NO SABEMOS DE QUE PROBLEMAS NOS HA LIBRADO… Y, SÍ, AY QUE PEDIR EN VOZ ALTA, SIN PENA DEL QUE DIRAN (ESPECIALMENTE NUESTRAS AMISTADES…) O ES QUE ESTA PRIMERO EL QUE DIRAN… SEÑOR HIJO DE DAVID, TEN PIEDAD DE NOSOTROS, CREEMOS, ESTAMOS CONVENCIDOS QUE ¡ERES EL MESIAS! CON CARIÑO, LUIS E HILDA

  7. Luna says:

    Me encanto, confieso que en esta etapa de mi vida mi fe esta debilitada, aunque Dios en muchas ocaciones me ha mostrado su misericordia, me falta fe.

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