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Hasta mi final

En más de una ocasión he escrito sobre los votos matrimoniales, sobre la promesa de amor eterno que nos hacemos ante el altar.  En algunas bodas, estos votos son de la autoría e inspiración de los mismos novios.  Yo presumo que deben pasar por alguna fase de ‘edición’  en la que quien oficia se asegure que, aunque son sus propias palabras, ambos digan lo que en escencia deben decir:  que están dispuestos a estar juntos hasta el final, no importa las circunstancias.  Sin embargo, la realidad es que no todos los matrimonios logran cumplir esa promesa que un día se hicieron.

En un artículo reciente que recibí, titulado ‘Watered Down Vows‘ (Votos Diluídos) se menciona que en algunas ceremonias matrimoniales (supongo que no de la iglesia) los novios hacen promesas diluídas en palabritas bonitas o actualizadas, muchas veces tomadas del blog de moda.  Aparecen en el artículo uno que otro ejemplo de dichas circunstancias que francamente explican cómo es que hoy en día la permanencia en el matrimonio está más supeditada al egoísmo de buscar que el otro se desviva por mí, que en la entrega incondicional a hacer feliz al otro.  Con esto no dejo de reconocer que hay matrimonios que han luchado hasta darlo todo tratando de mantener a flote una relación matrimonial que finalmente no funciona por un sinnúmero de razones.  A lo que me refiero es a la flexibilidad con que vamos al matrimonio tal como si fuésemos a comprar el carro de la marca que siempre soñé, en el modelo del año.  Me encanta mi carro, le doy mantenimiento puntualmente, me aseguro de comprar los mejores accesorios y de seguir un calendario de limpieza con productos de marcas reconocidas, mientras todo lo llevo debidamente anotadito en un diario donde registro fecha, kilometraje, etc.  Al pasar los años, cuando el vehículo deja de ser lo último, sea porque está dándome problemas e ‘inconveniencias’ técnicas o porque simplemente salió al mercado uno que me gusta más y ‘yo me lo merezco’, no hay más que ponerle un ‘se vende’.  Cuando vivimos el matrimonio con toda la ‘flexibilidad’ de este paralelo y logramos racionalizar y justificar que realmente ‘hice todo lo que pude pero realmente  ya no era feliz’….busquemos entonces cuál fue la promesa que de verdad se hicieron.  Porque tal vez hubo confusión en uno de los dos sobre lo que realmente estaba pasando en este momento…tal vez no estaban ambos firmando el mismo contrato?

Qué les parece este?

“Yo, fulanita de tal, te prometo a tí, fulanito, que siempre voy a acompañarte,  que voy a mandarte mensajes de texto o un email cada mañana y, si mi agenda me lo permite, voy a compartir contigo por lo menos una comida del día.  Nunca me meteré en tus intimidades, ni ensuciaré la piel de tu carro, ni te pediré que te pierdas el juego de pelota, ni que dejes de salir con tus amigos en la noche.   Te pido que me dejes juntarme con mis amigas los fines de semana y,  cuando alguna esté de cumpleaños, igual nos vamos a una noche de chicas. ”

Ante tan profunda promesa, con los amigos cercanos al borde del llanto, el novio responde:

“Yo, fulanito de tal, te prometo a tí, fulanita, darte acceso a mi tarjeta de crédito y cuenta de banco, lo mismo que a mi colección de DVDs.  Cambiaremos estatus en nuestras cuentas de Facebook y te voy a dar el password de todas mis cuentas de email.  Te pido que me mantengas el closet como mi mamá lo hacía y que me tengas cerveza fría en la nevera.  La comida me la puedo calentar en el micro…así no tengo que estar a una hora establecida en la casa.”

Claro….vamos bien….muy bien. Y dirán ustedes que exagero.  Fíjense que soy capaz de decirles que hay matrimonios que parecería  se hicieron una promesa similar.

Siguiendo con las canciones del Il Divo….les dejo con la que pudiera ser una promesa para una pareja que realmente desea seguir juntos hasta el final:

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Hasta Mi Final

Tu lugar es a mi lado
hasta que lo quiera Dios.
Hoy sabrán cuánto te amo
cuando por fin seamos dos.

Yo nunca estuve tan seguro
de amar así sin condición,
llenándote de amor, te juro
cuidar por siempre nuestra unión.

Hoy te prometo amor eterno,
ser para siempre tuyo
en el bien y en el mal
Hoy te demuestro cuánto te quiero,
amándote hasta mi final.

Lo mejor que me ha pasado
fue verte por primera vez
y estar así de mano en mano
es lo que amor siempre soñé.

//Hoy te prometo amor eterno
ser para siempre tuyo
en el bien y en el mal.
Hoy te demuestro cuánto te quiero
amándote hasta mi final// (2)

Hoy te prometo amor eterno
amándote hasta mi final

3 Respuestas

  1. Claudia Guzman says:

    Excelente Ginia, definitivamente los votos que no hacemos al casarnos se diluyen con la rutina y las adversidades. Dichosos aquellos que con el paso del tiempo mantienen esa pureza en la fidelidad de su amor.

  2. Ginia Ginia says:

    Tal vez el llamado entonces pueda ser a no esperar a que nuestra promesa de amor se diluya en la rutina, sino a estar ambos atentos y prestos a renovarla de corazón cada día para así tratar de mantener sana nuestra relación.

  3. QUE BELLO, SEÑORA GINIA, GRACIAS POR ESTE CAPITULO. PERO UD., NOSOTROS, MUCHOS SABEMOS LO QUE LAS PROMESAS REPRESETAN, CUANDO, NO HAY MADUREZ: MORAL, FRATERNA, RESPONSABLE CONSIGO MISMO, FALTA DE ENTENDER LOS VALORES, DIGAMOS: HUMANOS Y CRISTIANOS, EL VALOR DE LA PERSONA COMO ENTE, ES VER QUE DE NADA NOS SIRVEN, TITULOS, POSGRADOS, ETC., PUES REALMENTE SON SECUNDARIOS U, OBSOLETOS, SI NO HAY VERDADERO AMOR EN EL QUE SOBRESALGA: EL ÁGAPE (AMOR), SOBRESALGA LA PHILIA (AMOR) Y POR ENDE, NO FALTE EL EROS (AMOR). TODO INTEGRADO, COMPARTIDO Y RESPETADO. ¡SI, NO ES ASÍ!. MALO, MALO…
    ENTONCES, TODO QUEDA EN, PROMESAS. QUE TRISTEZA VER QUE, LO QUE SE CREE: COMO EL VERDADERO AMOR, SE CONVIERE EN LA TUMBA DE LA PAREJA, PUES SIN EL: COMPARTIR, DIALOGAR, PERDONAR, RESPETAR AL OTRO EN SU INTEGRIDAD, AL NO DEJAR, QUE SEA EL, O ELLA, LIBRE EN SUS CONVICCIONES, PROYECTOS Y SUEÑOS; NO, SERA POSIBLE INTEGRARSE, EL YO, Y EL, TÚ, PARA QUE SE REALISE “EL NOSOTROS” (TODO, ARINA DE UN SOLO COSTAL) SIN COACCIONES, DE NINGUNA DE LAS DOS PARTES.
    QUE VIVA EL AMOR MUTUO DE PAREJA, ENTENDIDO, COMPARTIDO, REALIZADO Y BIEN VIVIDO.

    “NO DEJEN DE LEER: “LIMITES DEL AMOR”, Y, “AMAR O DEPENDER”. ESCRITOS POR EL PSICÓLOGO CLÍNICO: WALTER RISO. DISFRUTALOS…, LES QUEREMOS, LUIS E HILDA. ELIZ 2010…

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