Me caí del mundo y no sé por donde se entra
Recién recibí un artículo, un escrito…prácticamente un poema, que dice ser obra de Eduardo Galeano, renombrado periodista y escritor uruguayo. La verdad al leerlo no podía más que pensar en mi madre, en mi suegra….y en tantas otras señoras de generaciones anteriores a quienes en muchísimas ocasiones he relajado porque guaaaaaardan….
Lo cierto es que al recibir este correo las recordé y, en la medida que lo iba leyendo, iba forjándome una relación entre la realidad de que antes todo era más duradero, más imperecedero….más guardable. Se compraba específicamente lo que fuera necesario comprar. Así mismo, se tenía una actitud frente a la vida menos desechable, menos perecedera, menos consumista, menos simplista. Se daba importancia y valor a las cosas, pero tambien a las personas, a las relaciones…. entonces fuí haciendo un paralelo entre la realidad de que antes las familias, las relaciones, los matrimonios, las amistades…..eran duraderas también. Eran ‘para siempre’. Al igual que las ‘cosas’ que se guardaban aunque no se supiera si realmente luego serían útiles, así mismo las relaciones se cuidaban simplemente porque no son desechables.
No les avanzo más…durante mi lectura descubrí que es tambien la inquietud de Galeano. Aquí les dejo con el mensaje tal cual lo recibí…
Me caí del mundo y no sé por donde se entra.
Eduardo Galeano, periodista y escritor Uruguayo
Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..
No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.
Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.
¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.
¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
¡Guardo los vasos desechables!
¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!
¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!
Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!
¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después!
La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza. Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de refrigerador tres veces.
¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.
¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de los tenis Nike?
¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando colchones casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más y más basura.
El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.
El que tenga menos de 30 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el que recogía la basura!!
¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de… años!
Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII). No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan.
Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De ‘por ahí’ vengo yo. Y no es que haya sido mejor.. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el ‘guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo’, pasarse al ‘compre y bote que ya se viene el modelo nuevo’.Hay que cambiar el auto cada 3 años como máximo, porque si no, eres un arruinado. Así el coche que tenés esté en buen estado . Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo!!!! Pero por Dios.
Mi cabeza no resiste tanto.
Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.
Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.
Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?
¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos.. . ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las tapas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!
Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.
Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para pone r en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!
Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía ‘éste es un 4 de bastos’.
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa.
Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden ‘matarlos’ apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!
Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: ‘Cómase el helado y después tire la copita’, nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.
Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo,pegatina en el cabello y glamour.
Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la ‘bruja’ como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la ‘bruja’ me gane de mano y sea yo el entregado.
Eduardo Galeano


No sé si es que te llevo tantos años pero no sólo veo a mi madre, tu suegra guardando cosas, las guardo yo todavía!!! y no guardo más sólo porque vivo en un apartamentico de dos habitaciones donde ya está copado cada rincón……
Me identifico plenamente con el escrito de Galeano, reproducido aquí…Me encantaría una segunda parte donde él desarrolle más ampliamente lo “desechable de las relaciones afectivas, de amistad, de pareja, familiares”…..Porque el paralelo entre las cosas materiales desechables y los valores fundamentales de la familia y la sociedad se influencian unos a otros con las consecuencias destructivas que hoy estamos experimentando….Cuando yo era joven, reprochaba que mi madre guardara cosas que me parecían insignificantes….hoy, sin embargo, me resisto a deshacerme de cosas y me digo “talvez alguno de los hijos la puede necesitar cualquier día”…y resulta que si….
Sin dejar de valorar muchísimas cosas positivas de los adelantos modernos y de la tecnología, sería muy bueno que revisáramos volver al “principio, al inicio” de muchos aspectos de la vida y de los valores que se han ido cambiando por facilismos, no tanto en las cosas materiales, cuanto en lo referente a los valores morales, afectivos, respeto por las tradiciones…etc.
Ginia, podrías darle seguimiento a Galeano para una segunda parte?….Ojalá que sí…Bendiciones
Yo no guardo nada, es más, me vuelve loca el amontonamiento de cosas, pero en este artículo veo reflejada a mi madre, y ahora puedo entender un poquito mejor esa manía de guardar, guardar y guardar cosas que a mi me parecen inservibles.
Que impresión tengo, me remonte a los años de vida de mi madre donde nos hacia guardar todo porque se necesitaría en algún momento, y siempre ibamos a ella para ver que nos servía, yo todavía cultivo esas enseñanzas pero me critican muchos, dicen mis hijos que guardo mucho….. Pero es sabio lo que dice el escritor vivimos en un mundo consumista tanto material como espítual y moral, lo que no sirve se desecha…. muy triste. Mil gracias por transmitir todo lo hermoso que nos envías. Saludos desde Venezuela
GRACIAS SEÑORA GINIA. EL ESCRITOR GALEANO TIENE MUCHA RAZON EN CUANTO A LAS COSAS MATERIALES. PERO DA TRISTEZA VER COMO: POR LA MODA CONSUMISTA, EDONISTA Y MATERIALISTA, LOS VALORES MORALES, HUMANOS Y CRISTIANOS, TAMBIEN SE HAN IDO CONVIRTIENDO EN DESECHABLES. Y LO PEOR, AL MISMO SER HUMANO, ACE MUCHO TIEMPO, QUE INTENTAN (LOS MISMOS SERES HUMANOS) HACER DE SU HERMANO, UN DESECHABLE, POR CUALQUIER CAPRICHO. VEMOS QUE POR UNA MALFORMACION CONGENITA (CORRIJANME)”HAY QUE ABORTARLO”, QUE POR SER MAYOR DE 60 AÑOS, YA ES “DESECHABLE”,
QUE SI VIVE EN LA INDIGENCIA ES “DESECHABL” (COLOMBIA).
ABORTO, EUTANASIA. Y DONDE QUEDAN LAS LEYES QUE PROCLAMAN EL DERECHO A LA VIDA DEL SER HUMANO, DESDE ANTES DE LA ONCEPCION (BIEN GRACIAS). Y LA ¡LEY DIVINA!, POR AHI ES LA COSA, ES QUE ESTAMOS DESDE HACE MUCHO TIEMPO “DESECHANDO” LAS NSEÑANZAS DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS. BUENO ¡YA SE! ME FUÍ POR OTRO LADO NO TAN MATERIAL, PERO ESQUE NO PUEDO DEJAR DE COMENTAR ALGO DE TAN VITAL IMPORTANCIA, COMO LO ES EL SER HUMANO. CON CARIÑO LUS E HILDA…
no me veo a mi, veo a mi esposo y su eterna mania de guardar, creo que empiezo a entenderlo un poco y sre mas flexible con el
Magnifico el contenido del articulo , es cierto que la tecnologia tiene cosas muy buenas , pero pieso que el consumismo incontrolable como lo dice el escritor Uruguayo Eduardo Galeano se ha involucrado con los valores humanos y en un malentendido progreso hemos creido que estos son tambien desebles y es lo que no podemos permitir, los valores morales , la ETICA, sobre todo debe ser inmutable si todos actuaramos teniendola como base no habria probleas ni politicos, ni administrativos , ni familiares, ni sentimentales, ni de comportamiento humano y sobre todo viviriamos en paz amandonos y protegiendonos seres humanos y naturaleza con la ayuda de Dios.
Fantástica reflexión, me identifico plenamente con el artículo de E. Galeono y con tus señalamienientos al respecto .
Soy una adicta a guardar, porque ese fue el estilo de vida que tuve en mi niñez y no me arrepiento, porque eso me ha dado la oportunidad de compartir esas “cosas guardadas”,como mi camita, que hoy día , usa mi nieta de 6 años y que ya a pasado por tres generaciones.
No estoy en contra de la nueva tecnología ,porque yo me beneficio de ella ,pero no dejo de reconocer que ha sustituido muchos valores ,ha desarrollado un marcado consumismo y competivismo ,para estar actualizado en los nuevos adelantos tecnológicos.
Dios te siga bendiciendo cada día. Un abrazo en Cristo,
Nani
QUE BUENA REFLEXION… DE VERDAD TODO SE HA CAMBIADO… Y LO MAS IMPORTANTE ES QUE HASTA LOS VALORES SE CAMBIARON O ACABARON
Y NO NOS HEMOS DADO CUENTA O NO HACEMOS LOS TONTOS..
DEBEMOS ESTAR PENDIENTE PARA QUE ESTO NO SE ACABE..
SEGUIR INCULCANDO LOS VALORES A NUESTROS HIJOS…
Cuanta razon tiene e Sr. Galeano, y no se trata de ver si el ayer o el hoy tenga la verdad, lo que si es que nuestro planeta ya eructa tanta porqueria que le tiramos sin ninguna mesura. No son cosas del ayer ni de costumbres, son cosas que ahora poco se practican como el Respeto a nuestro entorno. La contaminacion nos esta matando en todas las formas posibles y todos solo miramos y pesnamos “eso que lo arreglen los poderosos” ya que yo no contamino. Mas la logica dice que a mayor desecho mayor produccion y asi ese ciclo nos traera solo enriquecer a unos pocos y matar a toda una cadena bilogica , que estubo inalterada miles de años..
Felicidades SR. Galeano pues usted piensa como parte de un universoe, cual no puede subsistir sin los demas.
No entro en la idea que expresa este texto, pero…
¡¡¡¡Es que nadie se ha dado cuenta de que NO ES DE GALEANO!!!!
Cualquiera que conozca un poco la obra de Galeano debería saberlo. No se trata de la idea que expresa, sino de cómo la expresa. He leído varios libros de este autor, no sólo de reflexiones y relatos, sino también recopilaciones de artículos (Nosotros decimos No, Ser como ellos…), ¡¡¡y no recuerdo haber visto un solo signo de exclamación en ninguno de ellos!!! Insisto, la calidad, la claridad, la contundencia, la belleza, el arte con que Galeano se expresa está a años luz de este texto. Expresiones como: ¡lo juro!… en un texto suyo… difícil de creer. Además, fíjense en el antepenúltimo párrafo: “Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables”. Cómo va a escribir eso Galeano cuando se ha casado tres veces…
Se trata de un texto al que alguien le ha atribuído la autoría de Eduardo Galeano para su mayor difusión. No lo entiendo, cuando yo escribo algo, cuando expreso una idea, lo hago en mi nombre, aunque sólo me vaya a leer una persona. Está muy feo poner palabras en boca (o en pluma) de los demás. Es de miserables, aunque éstas no tengan intención de dañar.
Saludos a todos, especialmente al Sr. Eduardo Galeano, lei el articulo y los comentarios que han escrito y he reflexionado sobre este tema que es importante y de gran magnitud, es cierto en este mundo moderno ahora casi todo es desechable, y pensamos que asi es mejor que lo viejo u obsolecto no sirve y hay que echarlo a la basura y cambiarlo por otro, sin darnos cuenta que estamos contaminando la vida, el planeta, la sociedad y la familia, ya estamos viendo los resultados de ese consumismo, el planeta ya esta pidiendo a gritos ¡AUXILIO! porque lo estamos matando poco a poco y con él nuestras vidas, y cada dia es a un ritmo más acelerado, los desechos no se los traga la tierra y por lo tanto nos vamos a ahogar en ellos, y esto es hablando de todo lo material, y como dice el Sr. Galeano si hablamos de lo espiritual y lo humano el tema seria más amplio. Cada día vamos tirando por la ventana montados en el tren de la vida los valores, la etica, la moral y las buenas costumbres que alguna época existieron y te hacia ser una persona respetable y estimada por tu familia, amigos y vecinos, a mucha gente ya no le importa mantener esos valores y muchos han desechado las buenas costumbre, mi pregunta es ¿Que va a pasar en un futuro con nuestras vidas y este mundo de continuar la humanidad con esa actitud?
Sra. Ginia Felicitacione por su blog y mil exito, gracias por sus mensajes y articulos que publica con los que ayuda a muchas personas a reflexionar y tratar de vivir la vida lo mejor posible, sobre todo ayudando a nuestro projimo, como lo hace Ud. a traves de este medio.
Es impresionante el recordar y revivir. Recuerdo el guardar una llavesita que traìan las sardinas para abrirlas, yo tb solìa guardarlas, por si las dudas. Recuerdo hacer con una carricha de hilo ya vacía, como una especie de carrito, que armada con un trozo de candela y una liga (banda)solìamos hacerla caminar. O las famosas patinetas que construìamos con trozos de madera y los roles que ya no servìan. Que tiempos, tiempos que en verdad se valoraban las cosas.
Saludos desde Costa Rica.
ESPECTACULAR!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! CUANTA FALTA NOS HACE TOMAR CONCIENCI DE LO QUE VAMOS PERDIENDO .-