Ante la tragedia del pueblo haitiano por el movimiento telúrico de ayer, que todavía a esta hora (miércoles en la a.m.) no nos es evidente en su total magnitud, reitero y reconfirmo que una de las lecciones que nos da la vida es que el ser humano es intínsecamente servicial y solidario. Ante esta tragedia, inmediatamente nace en nosotros el deseo, cual necesidad, de ayudar, de servir….de ver qué podemos hacer para dar una mano amiga.
Nos comentan…