Mi matrimonio está bien…
Oímos constantemente que la institución matrimonial está en vías de extinción. Y no falta quien ponga en dudas que exista el matrimonio sin problemas. Existe realmente? Creo que sí…..muchos. Sin embargo, yo particularmente temo que el primer error, el principio básico para lograr que nuestro matrimonio tenga problemas, es asumir que no los tiene. Si te encuentras en una relación en la que sientes que te casaste con la persona correcta y que tu vida es color de rosas….que tu matrimonio está bien….piénsalo otra vez. Permíteme explicarme…
Yo me temo que creer que nuestra relación está bien y vivir nuestro matrimonio entendiendo que no hay nada que corregir, hace que necesariamente asumamos una actitud pasiva y neutra, donde no ponemos de nuestra parte para buscar dónde mejorar y poco a poco caemos en rutinas y acomodamientos, descuidos de los pequeños detalles…y luego empiezan los problemas. De forma que si actualmente te dices a tí mismo: ‘Mi matrimonio está bien’…te invito a cambiar esa aseveración y completarla con: ‘y puede estar mejor’. De esta forma, nos mantenemos buscando formas de crecer, vamos evolucionando juntos, seguimos tratando de conocernos mejor, de complacernos, de hacer feliz a nuestra pareja. Y encontramos en nuestra relación matrimonial las vías de vivir plenamente feliz.
Las hermosas edificaciones que vemos en el mundo, como las grandes catedrales, fueron construídas con muchísimo esfuerzo durante decenas de años….block a block, piedra a piedra. Eso puede ser nuestro matrimonio, si mantenemos una actitud de “Nuestro matrimonio está bien y puede estar todavía mejor”. Si hacemos nuestra la siguiente frase: ” Quiero hacer a mi pareja todavía más feliz”, es perfectamente posible que dentro de unos años veamos que juntos vamos construyendo una hermosa catedral. Sin embargo, si asumimos una actitud de pasividad porque ‘nuestro matrimonio está bien, no tenemos ningún problema…..mi pareja es feliz y yo me siento bien’….bueno, poco a poco esos blocks que vamos colocando irán conformando las paredes mismas que nos separen. Poco a poco nos arriesgamos a asumir actitudes egoístas donde los compromisos externos, las aspiraciones personales, las propias heridas, los propios quereres, sean los que nos separen.
Cuando nos acomodamos en ‘mi matrimonio está bien’, pudiéramos asumir que nuestra pareja comprende nuestro comportamiento, nuestros cambios, nuestras actitudes, nuestras reacciones. Podemos tambien nadar en el río de las rutinas, donde todo se da por sentado, todo se recibe como dado, donde no nos detenemos a apreciar los detalles. Podemos ir cayendo en el frecuente error de fijarnos en la parte vacía de la botella en lugar de la llena.
Tu matrimonio está bien? Qué bueno!! Te aseguro que puede estar todavía mejor!


Muy de acuerdo contigo amiga. Nuestros matrimonios siempre pueden estar mejor.
Entiendo, que cada día podemos mejorar nuestra relación agregando nuevas formas de comunicación, compartir.
Cada día debemos vivir para nuestra pareja.
Hola Ginia
Cuanta razón tienes!!!!Gracias por recordárnoslo
De paso, cuanto me alegra que hayas vuelto a escribir. Lo haces maravollosamente bien pues dejas ver lo que hay en tu corazón y se nota que Dios habita en el.
Cariños & bendiciones