El amor generoso y la boda real

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Supongo que soy sólo una de millones de personas que el viernes pasado, 29 de abril, desafió los husos horarios para dejar a Morfeo y entregarme a ser testigo de la Boda Real, donde se unieron en matrimonio el Príncipe Guillermo y Kate Middleton, en lo sucesivo Duques de Cambridge.

Confieso que no recuerdo haber hecho algo así anteriormente…eso de sacrificar horas de sueño para ver televisión, no importa cuál fuere el evento  (aunque sí recuerdo las horas pegada de la televisión tras el accidente fatal de Diana…quien en mi recuerdo y el de muchos otros siempre será Princesa). Pero algunos de mis hijos me habían pedido ver la boda y ahí estuvimos juntos, tomando café, frente al televisor en horas de la madrugada.

Les digo?  No me arrepiento.  Cada oración, la lectura (de un trozo de la carta de San Pablo a Los Romanos), realizada con sorprendente pausa y reverencia por el hermano de la novia, y sobre todo el sermón del Obispo de Londres, fueron un tratado de lo que debe ser un matrimonio, siempre centrado en el amor que se entrega generosamente y sin esperar a cambio.

El matrimonio está supuesto a ser la vía a través de la cual el hombre y la mujer se ayudan mutuamente a convertirse en lo que Dios quiere que ambos sean, su más profundo y verdadero ser“, iniciaba Richard Cartres su sermón, para luego pasar a reconocer que era un día de alegría tanto en Inglaterra como en otras tierras siendo bueno que la gente en todos los continentes pudiese unirse a las celebraciones porque ése, tal como cualquier día de bodas, era un día de esperanza.

Haciendo referencia al sueño de príncipes y princesas que hay en cada ser humano indicó que “en cierto sentido cada boda es una boda real, con el novio y la novia como rey y reina de la creación, haciendo una nueva vida juntos de forma tal que la vida pueda fluir a través de ellos hacia el futuro”.

El obispo Chartres hizo referencia en varias ocasiones al amor generoso que era testigo de su unión:  habiendo decidido “casarse en la presencia de un Dios tan generoso que tanto amó al mundo que se entregó a sí mismo en la persona de Jesucristo”, para reiterarles entonces que en el Espíritu de este Dios generoso, marido y mujer se entregan mutuamente.

A seguidas, habló sobre la vida espiritual, y cómo ésta crece mientras más la pareja entrega de sí mismos a los demás.  “Las relaciones fieles y comprometidas ofrecen una puerta hacia el misterio de la vida espiritual en el que descubrimos esto:  mientras más damos de nosotros mismos, más enriquecemos nuestra alma.  Mientras avanzamos en el amor más allá de nosotros mismos, más nos convertimos en nuestro verdadero ser y se revela plenamente nuestra belleza espiritual.  En el matrimonio, buscamos ayudar al otro a vivir una vida más plena.

Continuó diciendo que “por supuesto, es muy difícil dejar nuestros egoísmos.  Y aunque pudiera parecer un sueño, hay que satisfacer la esperanza y tomar la solemne decisión de que, cualesquiera que sean las dificultades, estamos comprometidos con el camino del amor generoso. ”

Más adelante les habló de los votos que habían intercambiado y su significado.  Habló de la realidad de nuestro tiempo, lleno de promesas y dolor, con la raza humana buscando formas sabias de utilizar todo el poder que ha recibido a través de los descubrimientos del último siglo…”no debemos alinearnos con la promesa de un futuro de mayor conocimiento, sino de una sabiduría amorosa y de reverencia por la vida, por la tierra y por los demás”.

“El matrimonio debe transformar, mientras marido y mujer hacen del otro su obra de arte.  Es posible esta transformación, siempre que no tengamos ambición de reformar al otro.  No puede haber coerción si deseamos que el Espíritu fluya;  cada uno debe dar al otro espacio y libertad. ”

Luego pasó el obispo a tocar un punto de suma importancia en el sobre valorado matrimonio de hoy, donde las parejas muchas veces van con la intención infantil de que el otro es el responsable de nuestra felicidad, diciéndoles: “Así como Dios ha desaparecido de tantas vidas en occidente, ha habido una inflación de las expectativas de que las relaciones personales por sí mismas deben dar felicidad y sentido a nuestras vidas.  Esto es cargar a nuestra pareja de una carga muy pesada.  Todos somos seres incompletos:  todos necesitamos un amor que sea seguro más que opresivo y necesitamos del perdón para prosperar.”

Sentando las bases de una vida familiar con Cristo como centro les dijo, “Mientras nos acercamos a nuestra pareja mediante el amor, siguiendo el ejemplo de Jesucristo, el Espíritu se apresura en nosotros y llena nuestra vida de luz.  Esto conlleva a una vida familiar que ofrece las mejores condiciones para que la próxima generación pueda practicar e intercambiar esos dones con los que superar el temor, la división e incubar la venida del Espíritu, cuyos frutos son el amor, la alegría y la paz.”

Finalizó su sermón elevando una plegaria por todos los presentes y los muchos millones observando la ceremonia (oró por mí también!) y compartiendo la alegría de los novios, pidiendo que todos le demos a los nuevos esposos el soporte necesario para su nueva vida.  Pidió también a Dios que les bendiga en la forma de vida que han elegido, de la misma forma en que lo expresaron los mismos novios en la oración que juntos compusieron en preparación para sus bodas donde, no sólo agradecen a Dios por sus familias, el amor y la alegría, sino que también imploran ser capaces de mantener (como dirían en inglés) ‘el ojo en la bola’…y la atención en lo que realmente importa:

 

“Dios padre nuestro, te damos gracias por nuestras familias; por el amor que compartimos y el júbilo de nuestra boda.

En el quehacer de cada día, mantén nuestros ojos en lo que es real e importante en la vida y ayúdanos a ser generosos con nuestro tiempo, amor y energía.

Fortalecidos por nuestra unión, ayúdanos a servir y reconfortar a los que sufren. Lo pedimos en el espíritu de Jesucristo.

Amén”.

 

Sumamente complacida del madrugón que nos dimos, hasta permití que los muchachos llegaran un poco más tarde al colegio.  Fue una experiencia nueva, diferente.  Y compartimos un evento de interés mundial, mientras comentamos sobre un tema de importancia suprema:  la decisión de una vida matrimonial bendecida por Dios.

 

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7 Respuestas

  1. Aimee says:

    Querida Ginia:

    Cuanta Luz en tus palabras! Que sean recibidas con agrado y grabadas con ternura en la vida de muchos matimonios.

  2. Error: Unable to create directory wp-content/uploads/2017/05. Is its parent directory writable by the server? Ginia says:

    Amen! Que así sea Aimée. Pena que no puedo adjudicarme las palabras, pero de que están llenas de luz para la vida matrimonial, lo están. Tal como dices, ojalá que para gloria de Dios sean luz en la vida de muchos matrimonios. Un abrazo!

  3. Soraya says:

    Querida amiga: que gusto que vuelvas dejar caer sobre los que te seguimos a traves de este ese “rocio” de sabiduria y enseñanzas que recibimos con tus comentarios.

    El matrimonio es, definitivamente, muy complejo. Sin embargo, si hay AMOR, a traves de el aceptamos, toleramos, perdonamos y nos empeñamos en conservar y mantenernos juntos a pesar de tantos obstaculos que se nos van presentando y que por el AMOR logramos ir haciendo a un lado y continuar juntos en este caminar que por AMOR iniciamos. El poder del AMOR!!!

  4. José Fernando Herrera says:

    Querida Ginia, respeto mucho tu decisión de madrugar a observar las imágenes transmitidas de la ceremonia, pero lamento decirte que no estoy de acuerdo. Creo que es una demostración más de lo desigual que ha sido, que es y que seguirá siendo la humanidad. ¿Tú crees que para tantas personas, por ejemplo en mi querida Colombia que están sufriendo los estragos de la ola invernal, les mejora un poco su situación el hecho de observar las imágenes de la boda de dos “desconocidos”?. Es mi humilde opinión, no creo que sea envidia, solo que me siento muy mal, al no poder ayudar a tantas personas que lo han perdido todo, mientras que otros que si pudiesen les es indiferente esa situación. No son mis impuestos, pero creo que una gran parte de habitantes del Reino Unido, no les es muy agradable seguir sosteniendo una monarquía caprichosa. Mil gracias, que tengas un buen día.

  5. Error: Unable to create directory wp-content/uploads/2017/05. Is its parent directory writable by the server? Ginia says:

    Así es Soraya. El amor todo lo puede….y mantener ‘el ojo en la bola’, pendientes de lo que es realmente importante, de amar por encima de toda adversidad, de tratar de ponernos en los zapatos del otro y sobre todo de PERDONAR….cuántas veces nos convertimos en jueces y dioses absolutos del otro con nuestros juicios, no dándonos cuenta que el pecado del otro no nos convierte en menos pecadores a nosotros.

    El matrimonio es una travesía hermosísima….con muchísimos retos y satisfacciones y que, como todo en la vida, requiere de muchos sacrificios. Pero SIEMPRE vale la pena entregarse por amor y juntos llegar a ser, como dijo en su sermón, aquello que Dios quiere que seamos cada uno de nosotros: nuestro más profundo y verdadero SER.

    Qué lindo, eh? Es un reto…..no es fácil….pero hay que ‘echar el pleito!’ hasta sus últimas consecuencias.

  6. Error: Unable to create directory wp-content/uploads/2017/05. Is its parent directory writable by the server? Ginia says:

    Estimado José Fernando, entiendo tu punto de vista. Y como en cada tema, muchos otros habrá para tomar en cuenta. En este caso en particular, lo que me alegró de poder presenciar la ceremonia no fue en primera instancia el presenciar un cuento de hadas….que bastante cara le salen las hadas al cuento! Esa parte es íntima y en diferentes niveles presente en cada niño dentro de nosotros….de alguna forma ser príncipes y princesas. Pero creo que yo estoy lejos de esa etapa. Lo que trato de resaltar en mi artículo es lo mucho de enseñanza sobre matrimonio, compromiso y vida matrimonial en general que contiene el sermón del obispo de Londres, a la vez que resaltar que cada oración, cada plegaria y, por supuesto, la lectura misma, estuvo tan atinada y centrada en la ceremonia matrimonial que se celebraba, y no en el hecho de que se tratase de un príncipe heredero de una todavía vigente (si bien envejeciente) monarquía.

    Para nada pienso que presenciar la boda real sea beneficioso desde el punto de vista económico para tantas familias que viven situaciones tristes, en pobreza, en hambre, en falta de hogar, en frío….en soledad, en enfermedad, en violencia….en guerra. En ningún momento creo haber dicho algo así….y si esto es lo que dí a entender debo revisar urgentemente mi redacción. Sin embargo, estoy de acuerdo con otra parte del mensaje: la celebración de un matrimonio es un mensaje de esperanza y de alegría para todos. En este espíritu, pienso que sí pudiera haber un aliciente anímico, donde la buena noticia y el buen ánimo por las celebraciones, por el alegrarnos de la felicidad de otros (monarcas o no), nos deje un muy deseado aliento y espíritu positivo….la certeza de que sí, se puede.

    Colombia y tantos otros países que sufren están y estarán en mis oraciones así como lo están en las oraciones de la Iglesia Universal y en las intenciones personales del Papa. Del mismo modo, oro por nuestros líderes, por sus intenciones de bien, por su preparación para llevar las riendas de nuestros pueblos, por el ejemplo que le dan a las nuevas generaciones…..y por que cada día nos encaminemos hacia un mundo de mejores oportunidades para todos, más igualdad y armonía, menos guerra…más paz.

    Que Dios te bendiga! Gracias por tus comentarios….cuento con que sigas participando y enriqueciendo el diálogo.

  7. Jhonathan says:

    Hola Ginia, un abrazo en Cristo Jesus; una vez mas, por accion del espiritu santo tus palabras han dado en el blanco, antes de leer tu articulo tuve unos dias de sentimientos encontrados por que tal vez y pecando de soberbio me molestaba el hecho de que la cobertura mundial por la boda real hubiese sido tan a manos llenas y casi no se la hubiese dedicado mas espacio noticioso a la beatificacion de Juan Pablo II, despues de todo lo que significo el paso de su vida entre nosotros como vicario de cristo en la tierra.. repito, he pecado de soberbio..!!

    Con tus palabras me has enseñado lo que realmente pude haber “ganado” de esa experiencia, aunque fuese recordar nuestra propia boda, y ciertamente los matrimonios somos por obligacion testimonios vivos de amor y gracia a manos llenas; entonces por que no compartir la alegria de uno mas como tu dices sin tomar en consideracion el caracter real o plebeyo de los contrayentes.

    Ahora, me perdono y sigo adelante, Gracias por ser ese faro que en ocaciones nos indica el camino mas acertado..!!

    Dios te bendiga

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