Hoy la iglesia católica recuerda a Mateo, apóstol y evangelista, cuyo nombre significa ‘Regalo de Dios’. Era recaudador de impuestos. Su historia, es también la tuya? Su nombre era Leví, hijo de Alfeo y su oficio recaudando impuestos era aborrecido por los judíos porque sus aportes iban a las arcas de una nación extranjera, además de que los recaudadores se enriquecían fácilmente….la corrupción ha existido siempre, también el abuso de poder. No sé si a Mateo le atraía la idea de hacerse rico rápidamente, la Biblia no nos comenta nada al respecto. Sin embargo, me es fácil imaginarlo (como fácil resulta emitir juicios injustos!). Sin embargo, la Palabra nos dice que Jesús simplemente le llamó….sólo le dijo ‘Sígueme’. Ese encuentro con Jesús, corto pero certero, hizo que Mateo dejara todo, se levantara y lo siguiera. Si había ambición de dinero…ahí quedó. En lo sucesivo dedicó su vida a seguir a Jesús y a proclamar la Buena Noticia del Reino. En lo adelante, dejando atrás sus posibles aspiraciones de dinero, su posible avaricia, se dedicó a ganar almas.
Dice San Jerónimo que la llamada de Jesús a Mateo, y la respuesta de éste, son una lección de que no importa cuán pecador sea el hombre, no importa cuál la vida que ha llevado, en cualquier momento puede sentir el llamado íntimo de Cristo, dejarlo todo y servirle. Cristo siempre nos recibe!
Más aún, ante las muy probables protestas de otros tantos tal vez igualmente pecadores, Jesús proclamará que justamente por los enfermos y pecadores ha venido al mundo: “No necesitan médico los que están sanos, sino los que están enfermos. Yo no he venido a buscar santos sino pecadores. Y a salvar lo que estaba perdido”. Esas palabras me incluyen a mí….tal vez también a ti?
Mateo no sólo siguió a Cristo el resto de su vida y fué seleccionado por Jesús dentro de sus 12 colaboradores más cercanos (apóstoles), sino que luego se dedicó a evangelizar a los judíos. Escribió el Evangelio según San Mateo donde comparte varios de los sermones de Jesús y se dirige especialmente a los judíos de su época que fueron convirtiéndose al cristianismo.
La historia de Mateo me enseña que aún los pecadores más señalados por la sociedad, los más corruptos, los más avaros, tienen en Jesús acogida y compasión y pueden enmendar su caminar para seguirle a El. Me enseña que no soy quién para juzgar a otros y que yo misma puedo cambiar muchas actitudes propias de un entorno donde la corrupción y el abuso de poder son parte de la cultura misma, y ser ente de transformación donde la misericordia de Dios sustituya la avaricia y las ansias de poder.
Buen dia Sra. Ginia, Dios le Bendiga siempre, junto con todos vuestros seres queridos.
Nos alegra poder ver su blog de nuevo, con comentario de tan ilustre personaje. Que como dice ud. Pudiera ser de de cualquiera de nosostros. Si como Mateo, dejasemos de ser, de tan duros corazon, y viesemos el verdadero tesoro, (la perla valiosa) escondido dentro de nosotros mismos. Nos ahorrariamos toda una vida de confrontamientos, luchas esteriles. Es mas, viviriamos un pedacito de Cielo en la tierra, como sucede con la sagrada Eucaristia, cada vez que permitimos que el Senor se haga uno con nosotros, en la Sagrada Comunion. Con verdadero afecto y alegria, desde Carolina del Norte.
Luis e Hida. Shalom