El Papa Francisco ante el Congreso de EUA

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Indiscutiblemente fuimos testigos de un acontecimiento histórico el día de hoy.  Por vez primera, el líder de la Iglesia Católica y Jefe del Estado Vaticano se presenta en el Capitolio ante el pleno del Congreso de los Estados Unidos.  A decir verdad, no estaba en mis planes sentarme frente a la televisión a verlo, sino tal vez escucharlo de fondo mientras pintaba unos cuadros que tengo a medias.  Sin embargo, qué bueno que me quedé frente al televisor.  Confieso que la emoción a punto de aguarme los ojos fue desde el mismo momento que el ujier (portero del tribunal, sergeant in arms) hizo el anuncio de la llegada del Papa a la Sala del Congreso:

“Mr. Speaker, the Pope of the Holy See”, fueron las palabras que anunciaron la entrada de Francisco y provocaron una erupción en aplausos de todos los presentes.  No me pregunten por qué….inmediatamente me emocioné.  Su caminar pausado, incluso un poco desbalanceado.  Su mirada serena y acogedora.  Su sonrisa humilde, genuina.  Qué lindo Francisco!  Cuánta coherencia entre sus palabras, sus acciones y todo lo que proyecta.

Inmediatamente inició su discurso, siempre cargado de una humildad que vuelve a sorprender, de un tono conciliador y respetuoso, totalmente despojado de altanería o ego, me di cuenta que tendría que prestar mucha atención si quería entender.  Su esfuerzo notorio por comunicarse en inglés ante su audiencia, implicaba un acento tan marcado que me resultaba muy difícil seguirle la idea, hasta el punto de cambiar canales para escuchar la traducción al español.

Un discurso totalmente nutrido de inteligencia, humildad, solidaridad, sabiduría. Un discurso cargado de VALORES y no de política. Un discurso, si bien muy ‘políticamente correcto’, con un mensaje que toca muchos puntos neurálgicos de actualidad, que le llega al corazón abierto a todos, independientemente de preferencia política, procedencia, estilo de vida, etc. Palabras incluyentes que acogen a todos, mientras enseñan y llaman a reflexión a todos. A todos, no sólo congresistas, no sólo estadounidenses, a todos nosotros.

Y diría que desde el inicio se perfiló como un discurso totalmente incluyente, desvinculado de intereses en posturas contrapuestas.  Un discurso que en todo momento respetó a todos y se identificó con todos y que inició con “Les agradezco la invitación que me han hecho a que les dirija la palabra en esta sesión conjunta del Congreso en “la tierra de los libres y en la patria de los valientes”“, con lo que arrancó aplausos de pie de todos los presentes.

Francisco tocó el tema de los inmigrantes de una forma magistral y totalmente apegada a la doctrina social de la Iglesia, pero también apegada a la identidad de los Estados Unidos y de todo el continente americano:  en nuestro continente todos somos inmigrantes o descendientes de inmigrantes, con excepción de los indígenas.  Gran verdad!  Diría que el punto clave de este tema fue su alusión a la regla de oro:  “Traten a los demás como les gustaría ser tratados”.  Ni más ni menos.  Si queremos pasión y compasión, así hemos de tratar a los demás.  Los dominicanos tenemos temas vigentes en este aspecto, así como muchas otras naciones hoy en día.  Día tras día hombres y mujeres cruzan fronteras buscando un mejor porvenir para ellos y los suyos, “y no es eso lo que queremos para nuestros hijos?”

Otros aspectos importantes fueron tratados por el Papa en un discurso muy bien hilado y construido sobre el recuerdo y reconocimiento a cuatro grandes americanos: “Tres hijos y una hija de esta tierra, cuatro personas, cuatro sueños: Abraham Lincoln, la libertad; Martin Luther King, una libertad que se vive en la pluralidad y la no exclusión; Dorothy Day, la justicia social y los derechos de las personas; y Thomas Merton, la capacidad de diálogo y la apertura a Dios.” Francisco habló de la pena de muerte (y el aborto?), del tráfico de armas, de la familia y su vital importancia en la sociedad, de la juventud, de la vejez y su sabiduría,  sobre este hogar que es de todos: nuestro planeta tierra.

Reitero que me encantó haber sido testigo de sus palabras.  Pido al Señor nos regale a Francisco por muchos años y que siga con sus gestos, sus acciones, sus palabras y su ejemplo, transformando nuestros corazones y llamándonos a la reflexion.

Si no pudiste verlo o si quieres volverlo a ver, aquí te dejo el enlace de texto y video del histórico discurso del Papa Francisco ante el Congreso de Estados Unidos.

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